El reto del ascenso a la máxima categoría del fútbol femenino español no admite distracciones. Tras el descenso de la pasada campaña, la Primera Federación depara una batalla sin cuartel donde solo el campeón obtendrá el billete directo y los demás aspirantes deberán encomendarse a la lotería de las eliminatorias de promoción. Con el Levante UD acaparando gran parte de los focos en su proceso de reconstrucción, el Alhama CF ElPozo emerge en silencio como el rival llamado a discutir el dominio de la categoría de plata.
La principal baza del conjunto azulón radica en la estabilidad de su banquillo. Juan Antonio García “Randri” continúa liderando el proyecto deportivo, consolidando una trayectoria de longevidad en el club que resulta excepcional en el fútbol profesional y no profesional. A diferencia de las profundas transiciones que sufren otros descendidos, en Alhama de Murcia la línea de trabajo mantiene una coherencia total que les otorga una ventaja de partida cuando empiece a rodar el balón el próximo 13 de septiembre, precisamente ante el Levante.
Una columna vertebral con acento manchego
Para afrontar este nuevo asalto a la Liga F, la dirección deportiva del Alhama ha ejecutado una estrategia de mercado centrada en reclutar futbolistas contrastadas en la categoría, con un destino de captación prioritario: la Ciudad Deportiva Andrés Iniesta. Hasta cuatro jugadoras clave provienen de la disciplina del Alba Fundación, un rival directo que se ha convertido en el principal suministrador del nuevo bloque murciano.
En el ataque destaca la llegada de Laura Moreno (25 años) y Celia Gómez. Ambas atacantes aportarán dinamismo y frescura a una vanguardia que la pasada temporada sufrió para rentabilizar sus fases de dominio. A ellas se une en el centro del campo Lara Sierra (24 años), una futbolista de corte creativo y recorrido que se formó en el filial del Real Madrid antes de acumular experiencia en el Racing de Santander y consolidarse en el conjunto albaceteño.
La portería también ha experimentado una profunda renovación de garantías. Tras confirmarse las bajas del curso anterior, el Alhama ha incorporado a Laura Martínez (procedente también del Alba) y a la experimentada guardameta británica Chelsea Ashurst. Ambas pelearán por una titularidad que resultará clave en los encuentros ajustados que caracterizan a la división de plata.
Retorno a las raíces y fortaleza local
Junto a los fichajes exteriores, el club ha querido reforzar su identidad local y de cantera. El regreso de la joven defensora Inma Balsalobre (17 años) representa esta apuesta. La murciana vuelve a vestir la camiseta azulona tras su paso por la estructura del Elche CF, ofreciendo una opción polivalente para la zaga y confirmando la voluntad de dar protagonismo a los talentos emergentes de la región.
El verdadero fortín de este Alhama volverá a ser el campo municipal José María Soriano “Guadalentín”. El calor y la presión de la afición alhameña han convertido históricamente este escenario en uno de los desplazamientos más temidos de la categoría. En una Primera Federación que este año contará con una única plaza de descenso directo debido a la inminente ampliación de la categoría a 28 equipos, la regularidad como local marcará la diferencia entre los equipos que logren sostener la pugna por el título y aquellos que se descuelguen a las primeras de cambio.
El Alhama de Randri García no busca experimentar ni realizar transiciones lentas. Con una plantilla reforzada en posiciones estratégicas, una identidad arraigada y el conocimiento minucioso de la competición por parte de su cuerpo técnico, el bloque del Guadalentín ha diseñado un plan claro para volver a pisar el escalón más alto.