El descenso de categoría supone siempre un punto de inflexión. Para el Villarreal CF Femenino, el adiós a la Liga F y su posterior campaña compitiendo en el playoff de ascenso de la Primera Federación han dejado claras las exigencias de la división de plata. Lejos de optar por una revolución de urgencia, la entidad grogueta ha decidido encarar el curso 2026/27 bajo una premisa firme: asentar su estructura sobre la base de la cantera y la continuidad, sin restar un ápice de ambición a su objetivo final de volver a codearse con los mejores clubes del país.
Para capitanear esta andadura en el banquillo, el club mantiene su confianza en Jordi Ferriols. El técnico valenciano conoce a la perfección las dinámicas internas de la sección y las particularidades de una división muy disputada. Su labor no se limitará a buscar victorias en lo inmediato; tendrá que guiar la transición de varias promesas formadas en Miralcamp hacia el rigor del fútbol profesional.
Continuidad en la zaga y blindaje bajo palos
La planificación del Villarreal ha priorizado mantener la solidez en zonas clave del campo. En la línea defensiva, la renovación de Irene Miguélez hasta 2027 es una declaración de intenciones. La central castellonense, a pesar de su juventud, representa la memoria competitiva del equipo en la élite y está llamada a liderar la zaga. Su presencia garantiza consistencia táctica y una salida de balón limpia, cualidades indispensables para un conjunto que pretende llevar la iniciativa en la mayoría de sus compromisos.
La portería también gozará de estabilidad gracias a la permanencia de sus dos principales efectivos. Montse Quesada y Mar Segarra continuarán defendiendo el marco groguet. La competencia sana entre ambas guardametas fue uno de los puntos fuertes del equipo en la campaña anterior y proporciona a Ferriols la tranquilidad de contar con dos porteras de plenas garantías para una temporada de 26 jornadas que se prevé muy física.
En la faceta ofensiva, la continuidad de la atacante Lauris asegura pegada y trabajo sin balón. Su movilidad y capacidad asociativa serán fundamentales para encajar las nuevas piezas que se incorporen a los esquemas de ataque del submarino amarillo.
Retornos esperados y savia nueva de Miralcamp
El mercado estival ha traído consigo movimientos significativos para perfilar el plantel de la temporada 2026/27. El retorno más destacado es el de Vera Rico. La delantera, formada en las categorías inferiores del Villarreal, regresa a casa tras acumular minutos y experiencia competitiva en proyectos de plata como el SE AEM y el Real Oviedo. Su regreso aporta una alternativa rematadora de área y un perfil que conoce de primera mano los valores de la casa.
Además, el club ha incorporado a Montse Alabart en calidad de cedida, buscando añadir dinamismo y frescura al centro del campo. Por el contrario, la plantilla ha despedido a seis futbolistas que finalizaron su ciclo en la entidad: Lucía Gómez, Martuka, Marta Estupiñán, Claudia Enseñat, Danna Pesantez y Simona Meijer. Estas bajas despejan el terreno para que las jugadoras de la casa den un paso al frente.
La verdadera esencia de este Villarreal residirá en su apuesta decidida por la cantera. Futbolistas como Zuzanna Sadej, Adriana Casanova y Andrea Catalá han ampliado sus contratos con el club y se integrarán plenamente en la dinámica y las convocatorias del primer equipo. Su promoción no es testimonial; la dirección deportiva confía en que aporten el hambre de gloria y el dinamismo necesarios para sostener el ritmo de una competición exigente.
El submarino amarillo comenzará a medir sus fuerzas el fin de semana del 13 de septiembre de 2026 a domicilio frente al CD Tenerife B. Un debut exigente ante un filial que servirá para comprobar el encaje de la juventud de Miralcamp y la experiencia de un bloque diseñado, ante todo, para navegar con paso firme rumbo al ascenso.