Hay equipos que cambian porque han dejado de ganar. El Barcelona afronta una transformación mucho más delicada: cambiar después de haberlo ganado todo.
Liga, Copa de la Reina, Supercopa y Champions. El curso pasado terminó con un póker de títulos, 87 puntos sobre 90 en Liga F y una diferencia de goles casi absurda: 130 a favor y 9 en contra. En Europa, el 4-0 al OL Lyonnes confirmó su cuarta Champions y su presencia en una sexta final consecutiva. Resulta difícil imaginar un punto de partida mejor. También uno que eleve más el riesgo de cualquier decisión.
El Barça de 2026/27 seguirá siendo el gran favorito en España y uno de los equipos a batir en Europa. Pero ya no será exactamente el mismo. Las salidas de Alexia Putellas, Mapi León, Ona Batlle y Salma Paralluelo afectan a casi todas las capas del equipo: liderazgo, salida de balón, profundidad por los laterales, desequilibrio y amenaza al espacio.
No es una reconstrucción provocada por el fracaso. Es un cambio generacional acelerado desde la cima.
Lo que se marcha no cabe en una lista de bajas
Las salidas confirmadas del primer equipo son Alexia Putellas y Mapi León, ambas al London City Lionesses; Ona Batlle al Arsenal; Salma Paralluelo al OL Lyonnes; Martine Fenger al Hoffenheim; y Txell Font al Badalona. Celia Segura, perteneciente a la estructura formativa, renovó hasta 2029 antes de salir cedida al Atlético de Madrid. Giulia Dragoni también abandona el filial mediante un traspaso al Chelsea.
La pérdida más difícil de medir es la de Alexia. En Liga todavía aportó nueve goles y siete asistencias; en Champions produjo siete goles y siete asistencias en once partidos y fue elegida mejor jugadora de la competición. Pero los números solo explican una parte. Se marcha una capitana, una referencia institucional y una futbolista capaz de decidir cuándo acelerar, cuándo instalar al equipo alrededor del área y cuándo aparecer como una segunda delantera.
Mapi León deja un vacío diferente. Sus dos goles y siete asistencias en Liga reflejan su influencia ofensiva, pero su importancia nacía mucho antes: era una de las principales encargadas de romper la primera línea rival mediante conducción o pase. Esa lectura es táctica, no una declaración del cuerpo técnico, pero explica por qué su sustitución no consiste solamente en encontrar otra central zurda.
Ona Batlle daba al equipo una lateral capaz de jugar por fuera, entrar por dentro, progresar con balón y actuar en cualquiera de las dos bandas. Salma aportaba la amenaza que obliga a las defensas a correr hacia su propia portería. Su temporada liguera fue más discreta —seis goles y cinco asistencias—, pero terminó marcando dos veces en la final de Champions. Su traspaso al mismo OL que recibió esos dos goles añade una peculiaridad al verano azulgrana: el Barça no solo ha perdido talento, también ha reforzado a varios posibles adversarios europeos.
Entre Alexia, Mapi, Ona y Salma se marchan 19 goles y 21 asistencias de la última Liga. El equipo conserva producción suficiente para absorber esas cifras. Lo verdaderamente complicado será reemplazar las funciones y la jerarquía que había detrás de ellas.
Un mercado para bajar la edad sin bajar la ambición
La gran incorporación es Kerolin Nicoli. La brasileña llega del Manchester City y firma hasta 2030. Puede actuar en las tres posiciones del ataque, aunque su mayor valor aparece cuando recibe con metros para encarar. Tiene aceleración, cambio de dirección y una relación natural con el uno contra uno. No es una réplica de Salma, pero sí devuelve al Barça parte de la velocidad y el desequilibrio perdidos con su salida.
En defensa regresa Martina Fernández después de su etapa en el Everton. El club ejecutó su opción de recompra y la vinculó hasta 2029. A ella se une Renee van Asten, central neerlandesa de 19 años procedente del Ajax y con contrato hasta 2030. Carla Julià asciende definitivamente al primer equipo, mientras que Tyler McCamey completa la portería junto a Cata Coll y Gemma Font.
Son movimientos que revelan el sentido del verano. El Barça no ha respondido a cada salida con una estrella consagrada de edad y estatus similares. Ha preferido rejuvenecer la plantilla, recuperar jugadoras formadas en casa y apostar por futbolistas cuyo mejor momento todavía debería estar por llegar.
Esa estrategia tiene lógica a medio plazo. A corto, deja una defensa menos experimentada. Además, Laia Aleixandri continúa recuperándose de la grave lesión de rodilla sufrida en febrero. Irene Paredes y Marta Torrejón aportan experiencia, pero Pere Romeu tendrá que acelerar el crecimiento de Martina, Van Asten, Carla Julià y Aïcha Cámara mientras compite por todos los títulos. El mercado sigue abierto.
La reconstrucción ya estaba dentro
El mercado no explica por sí solo cómo pretende sobrevivir el Barcelona a tantas salidas. La otra mitad de la respuesta está en las jugadoras que ya habían ido ganando espacio.
Claudia Pina fue la máxima goleadora de la pasada Liga con 21 tantos. Ewa Pajor añadió 16 goles y Caroline Graham Hansen terminó con diez goles y diez asistencias. Solo ese frente reúne remate, creación y desborde de primer nivel.
Por detrás aparecen Vicky López y Kika Nazareth, ambas con diez goles y nueve asistencias en Liga; Sydney Schertenleib, que produjo siete tantos; y Clara Serrajordi, cuya irrupción fue una de las historias de la temporada. Clara acabó siendo titular en la final de la Champions después de haber iniciado 25 de sus 40 partidos entre todas las competiciones. No fue una aparición decorativa de la cantera: el Barça necesitó de verdad sus minutos para completar el póker.
La sucesión, por tanto, no empieza ahora. Vicky, Clara, Sydney, Pina y Kika ya han participado en partidos importantes. Lo que cambia es la responsabilidad. Antes podían crecer alrededor de Alexia, Mapi, Ona y Salma. Ahora deberán ocupar parte del espacio que ellas dejan.
También cambia el centro del vestuario. Patri Guijarro está preparada para asumir una cuota aún mayor de liderazgo, acompañada por Irene Paredes, Aitana Bonmatí, Graham Hansen, Cata Coll y Marta Torrejón. El equipo deja atrás una generación histórica, pero no queda desprovisto de futbolistas acostumbradas a ganar.
Las tres preguntas tácticas
El dibujo de partida seguirá siendo reconocible: un 4-3-3 con mucha posesión, presión adelantada y una ocupación constante del campo rival. Las dudas interesantes no están en el sistema, sino en quién asumirá determinadas funciones.
1. ¿Quién inicia sin Mapi?
La salida de Mapi reduce la naturalidad de la primera progresión. Irene puede dirigir desde atrás y Brugts ofrece conducción desde el lateral izquierdo, pero el equipo necesitará que Martina o Van Asten crezcan rápidamente en la salida. Otra posibilidad será involucrar todavía más a Patri, aunque hacerla bajar demasiado podría alejarla de la zona en la que protege las pérdidas y sostiene los ataques.
Aquí puede aparecer la principal vulnerabilidad europea. En Liga, muchas rivales esperarán cerca de su área. Contra los mejores equipos del continente, una presión bien ejecutada puede examinar la juventud de la nueva línea defensiva.
2. ¿Quién hereda el carril izquierdo?
Pina parte con ventaja por rendimiento. Puede jugar como extrema, interior o mediapunta y viene de marcar 21 goles ligueros. Kerolin ofrece una versión más vertical, mientras que Sydney puede atacar espacios desde fuera hacia dentro. No habrá necesariamente una única heredera de Salma: Pere Romeu puede elegir una izquierda de mayor control con Pina o una más explosiva con Kerolin.
La posición de Brugts también será importante. Su tendencia a avanzar y relacionarse por dentro puede combinar especialmente bien con una atacante que mantenga la amplitud. Si la extrema abandona pronto la banda, el equipo necesitará que la lateral sea quien la ocupe.
3. ¿Dónde se redistribuyen los minutos de Alexia?
Aitana continúa siendo la gran organizadora en campo contrario, pero viene de una temporada interrumpida durante meses por una fractura de peroné. Vicky puede ofrecer conducción y llegada; Clara, continuidad y comprensión posicional; Kika, creatividad cerca del área; y Pina, gol desde el interior.
Eso permite imaginar un Barça más coral. También obliga a repartir entre varias jugadoras lo que Alexia concentraba en una sola: mando, último pase, llegada, balón parado y autoridad en los momentos difíciles.
Una fotografía provisional, no un once sentenciado
El segundo amistoso, un 2-2 ante el Manchester City, ofreció la referencia más útil hasta ahora. Pere Romeu formó inicialmente con:
Cata Coll; Martina Fernández, Irene Paredes, Renee van Asten, Esmee Brugts; Vicky López, Patri Guijarro, Sydney Schertenleib; Caroline Graham Hansen, Ewa Pajor y Claudia Pina.
Graham y Vicky marcaron los goles. Aquel equipo no debe interpretarse como el once definitivo: faltaba integrar plenamente a futbolistas como Aitana y Kerolin, hubo cargas de trabajo propias de agosto y quedan semanas de mercado. Sí muestra algunas preferencias iniciales: Martina como lateral derecha, Van Asten entrando directamente en la pareja de centrales y Sydney recibiendo minutos como interior.
Con toda la plantilla disponible, una versión de máxima jerarquía podría acercarse a:
Cata Coll; Martina o Aïcha, Irene Paredes, Van Asten o Martina, Brugts; Patri; Aitana y Vicky o Clara; Graham Hansen, Pajor y Pina o Kerolin.
Más que una predicción, es un mapa de las plazas abiertas. La portería, Patri, Aitana, Graham y Pajor parecen los puntos más estables. Las mayores competiciones estarán en el lateral derecho, la acompañante de Irene, el tercer puesto del centro del campo y el extremo izquierdo.
Cómo llega
El Barça abrió la pretemporada ganando 3-1 al Montpellier y posteriormente empató 2-2 en Manchester. El primer encuentro mostró la profundidad de la plantilla; el segundo dejó una buena primera mitad y más dificultades después de las rotaciones. El Gamper ante el Brighton será el último gran ensayo antes del comienzo de Liga.
La temporada empezará en casa frente al Tenerife y continuará con una visita al Sevilla. Kika Nazareth arrastra un problema muscular y podría perderse ese inicio, mientras que la gestión de Aitana y la recuperación de Laia requerirán prudencia.
No parece un equipo que vaya a sufrir para producir ocasiones. Conserva a la Pichichi, a una de las mejores delanteras centro del mundo, a Graham Hansen, a Aitana y a varias jóvenes que ya ofrecen cifras importantes. Las dudas están un poco más atrás: la salida bajo presión, la coordinación de una defensa renovada y la respuesta cuando el partido europeo se vuelva físico y desordenado.
Qué se le puede exigir
En Liga F, cualquier pronóstico que no coloque al Barcelona como máximo favorito sería forzado. La distancia mostrada el curso pasado sigue siendo enorme y el talento ofensivo permanece muy por encima del promedio de la competición.
La Champions ofrece otro examen. El Barça continúa perteneciendo al grupo de candidatas principales, pero Arsenal, Chelsea, OL Lyonnes y el propio London City han añadido talento, en algunos casos procedente directamente de Barcelona. Repetir el póker sería una hazaña, no el punto mínimo desde el que juzgar la temporada.
El verdadero éxito del curso quizá no consista únicamente en contar títulos. También estará en comprobar si el equipo puede cambiar de líderes y de columna vertebral sin perder su identidad competitiva.
El Barça 2026/27 no parte de cero. Parte de cien y necesita encontrar una manera distinta de continuar allí. Esa es la dificultad de reconstruirse desde la cima: todo lo nuevo se compara con un equipo que prácticamente no dejaba nada por ganar.