La Real Sociedad llega a la temporada 2026/27 con dos realidades difíciles de separar. La primera es que acaba de completar uno de los mejores cursos de su historia. La segunda, que el equipo encargado de defender ese crecimiento ya no es exactamente el mismo.
La tercera plaza y los 66 puntos devolvieron al club a la Champions. También elevaron el listón, aceleraron el mercado y convirtieron agosto en una prueba inmediata: Chelsea, comienzo de Liga F, vuelta de la eliminatoria europea y dos ausencias importantes por el Mundial sub-20.
El reto no consiste simplemente en repetir una clasificación. Consiste en demostrar que el salto pertenecía al proyecto y no únicamente a una combinación irrepetible de jugadoras, rendimiento y contexto.
De 41 a 66 puntos en una sola temporada
La magnitud del cambio se entiende mejor comparando los dos últimos campeonatos.
En 2024/25, la Real terminó séptima con 41 puntos, 40 goles a favor y 45 en contra. Un año después cerró la Liga F en tercera posición con 66 puntos, 61 goles marcados y solo 27 recibidos.
Son 25 puntos más, 21 goles adicionales y 18 tantos menos encajados. No fue una mejora localizada en una sola zona. El equipo atacó mejor, defendió mejor y aprendió a ganar encuentros de registros muy diferentes.
También fue el único conjunto capaz de derrotar al Barcelona en Liga. Aquel 1-0 en Zubieta mostró el techo competitivo del grupo, pero la clasificación se construyó principalmente en otro tipo de partidos: los que exigían paciencia, concentración y continuidad contra rivales de la zona media y baja.
Ese será el verdadero punto de comparación. La Real ya ha demostrado que puede alcanzar un nivel extraordinario. Ahora necesita convertirlo en hábito.
Arturo Ruiz conserva el método
La continuidad de Arturo Ruiz evita que el verano sea una reconstrucción completa. El entrenador comienza su segunda temporada con una identidad ya reconocible y una plantilla que conoce sus exigencias.
La Real partía habitualmente de un 4-4-2, pero podía transformarse en un 3-5-2 con carrileras profundas. La estructura variaba según la rival sin abandonar las mismas intenciones: presión tras pérdida, agresividad sin balón, ocupación de los pasillos interiores y capacidad para atacar con varias futbolistas.
El propio técnico explicó durante la pasada campaña que el equipo adaptaba la estructura a cada encuentro, pero mantenía una identidad común. También señaló el trabajo defensivo como una de las mayores áreas de crecimiento después del 5-5 ante el Atlético de Madrid.
Ese aprendizaje permanece. Lo que cambia son algunas de las piezas encargadas de ejecutarlo.
Veintiocho goles ya no están en el vestuario
La principal pregunta de la temporada aparece al revisar la producción ofensiva de 2025/26.
Edna Imade marcó 11 goles antes de que el Bayern interrumpiera su cesión en enero. Claire Lavogez y Lucía Pardo anotaron seis cada una, Emma Ramírez consiguió cuatro y Lucía Rodríguez sumó uno.
En total, son 28 de los 61 goles ligueros de la Real. Casi un 46 % de la producción del equipo salió de futbolistas que ya no forman parte de la plantilla.
La cifra tampoco explica todo. Andreia Jacinto no marcó en Liga, pero aportó cuatro asistencias y fue una pieza esencial para dar continuidad a la posesión, superar presiones y conectar el centro del campo con el ataque. Su salida al Real Madrid obliga a reconstruir mecanismos que no aparecen en la clasificación de goleadoras.
El club despidió oficialmente a Lucía Rodríguez, Andreia Jacinto, Emma Ramírez, Claire Lavogez y Lucía Pardo después de la última jornada. A ellas se han añadido las marchas de Mirari Uria y Elene Guridi.
La Real no necesita encontrar una sustituta exacta para cada una. Necesita repartir de nuevo sus minutos, sus funciones y sus goles.
El mercado ha buscado producción
Las seis incorporaciones responden a esa necesidad desde perfiles diferentes.
Sonya Keefe llega después de marcar 11 goles en 28 partidos de Liga F con el Granada. Es una delantera acostumbrada a atacar espacios y asumir una parte importante de la finalización.
Ainhoa Marín aportó seis goles y cinco asistencias al Deportivo, además de convertirse en una de las jugadoras con mayor volumen de regates del campeonato. Ainoa Campo marcó cinco tantos desde el centro del campo con el Espanyol y Laura Camino añadió tres con el Eibar.
Entre esas cuatro futbolistas sumaron 25 goles en la última Liga F. No llegan únicamente como alternativas de plantilla: llegan con producción contrastada dentro de la propia competición.
Ava Seelenfreund amplía el repertorio tras marcar 12 goles en todas las competiciones con el Torreense. La estadounidense ya dejó una primera señal al anotar en la victoria por 3-1 frente al Athletic en la final de la EH Kopa.
Esther Laborde completa el mercado con una función diferente. Su capacidad para actuar como central, lateral o centrocampista ofrece una solución necesaria después de las salidas de Lucía Rodríguez y Emma Ramírez.
No aparece una sustituta exacta de Edna Imade. El resultado es un ataque con más futbolistas capaces de marcar y mayores posibilidades para cambiar de estructura.
La defensa continúa siendo el seguro
La Real no regresó a Europa únicamente por sus 61 goles. Lo hizo porque redujo de 45 a 27 los tantos encajados.
Julia Arrula recibió 19 goles en 22 encuentros, mantuvo once porterías a cero y terminó como la guardameta menos goleada entre las que disputaron al menos veinte partidos. Alazne Estensoro completó los otros ocho partidos con ocho goles recibidos y tres porterías a cero.
La continuidad de Arrula, Nahia Aparicio, Claudia Florentino, María Molina y Ainhoa Moraza permite conservar una parte importante de esa base. Paula Fernández, elegida en el equipo de la temporada después de aportar tres goles y cuatro asistencias, seguirá protegiendo y ordenando el centro.
El interrogante se encuentra en los costados. Lucía Rodríguez y Emma Ramírez ofrecían experiencia, profundidad y capacidad para ocupar varias alturas. Laborde cubre parte de esa pérdida, pero la amplitud del equipo dependerá también del crecimiento de Aiara Agirrezabala y de la adaptación de las nuevas atacantes.
Si la Real conserva su nivel defensivo, tendrá tiempo para construir el nuevo reparto ofensivo. Si vuelve a acercarse a los 45 goles encajados de 2024/25, exigirá a una delantera renovada que resuelva demasiados problemas a la vez.
El precio inmediato del talento joven
Aiara ya no puede tratarse como una futbolista de futuro. La temporada pasada disputó casi 2.000 minutos, marcó seis goles y repartió cuatro asistencias desde el carril izquierdo.
Su profundidad convirtió ese costado en una fuente constante de ventajas. También permitió a Ruiz cambiar de estructura sin realizar una sustitución.
La lateral ha sido convocada junto a Alazne Estensoro para el Mundial sub-20 de Polonia. La selección se concentrará el 27 de agosto y el torneo se disputará del 5 al 27 de septiembre.
Eso permitirá que ambas estén disponibles para la ida europea ante el Chelsea, pero las apartará del comienzo liguero y de la vuelta de la eliminatoria. En el caso de Aiara, no se trata de perder únicamente una lateral. La Real pierde temporalmente seis goles, profundidad por fuera y una de sus principales herramientas para cambiar de dibujo.
Es una consecuencia positiva del trabajo de Zubieta, pero también una dificultad competitiva real.
Chelsea llega antes que la Liga
La temporada oficial comenzará el 26 de agosto en Londres. La Real se enfrentará al Chelsea en la tercera ronda previa de la Champions y disputará la vuelta el 2 de septiembre en Zubieta.
Entre ambos partidos recibirá al Logroño United en la primera jornada de Liga F. Después viajará a Granada.
El calendario reúne cuatro encuentros oficiales en trece días:
- 26 de agosto: Chelsea–Real Sociedad.
- 29 de agosto: Real Sociedad–Logroño United.
- 2 de septiembre: Real Sociedad–Chelsea.
- 7 de septiembre: Granada–Real Sociedad.
No existe un periodo gradual de adaptación. El equipo deberá aprender a competir con sus nuevas delanteras mientras se juega el acceso a la fase de liga europea.
La pretemporada ha ofrecido una evolución razonable. La Real comenzó perdiendo 0-2 contra el Torreense y no volvió a caer: empató frente al Logroño United, el OL Lyonnes y el Alavés, ganó en Osasuna, eliminó al Eibar en los penaltis tras otro empate y cerró la preparación venciendo 3-1 al Athletic. Seelenfreund estrenó su cuenta en esa final y Nerea Eizagirre volvió a intervenir en un momento decisivo.
El resultado de la eliminatoria no debería definir por sí solo toda la temporada. El Chelsea representa una dificultad muy superior a la de una previa convencional. Sin embargo, los dos encuentros mostrarán inmediatamente cuánto conserva la Real de su estructura y cuánto necesita todavía para integrar el nuevo ataque.
Qué se le puede exigir
Repetir exactamente los 66 puntos sería una exigencia poco realista. Fue un registro histórico y la Liga F presenta más competencia por las posiciones europeas.
Sí debe pedírsele que permanezca cerca de esa conversación. La Real ya no puede afrontar la tercera plaza como una aparición inesperada. Ha conservado al entrenador, mantiene la base de su defensa y ha incorporado suficiente producción ofensiva para competir en la parte alta.
Sus indicadores principales serán otros:
- Mantener la solidez que redujo a 27 los goles encajados.
- Sustituir colectivamente los 28 tantos que han salido de la plantilla.
- Evitar que la pérdida de Andreia reste control al centro del campo.
- Integrar las seis incorporaciones sin renunciar a la flexibilidad táctica.
- Gestionar el aumento de partidos y las ausencias internacionales sin romper la rotación.
La Real ya demostró durante la pasada temporada que podía sobrevivir a la salida de su máxima goleadora. Ahora debe hacerlo desde el primer día, con una eliminatoria frente al Chelsea y una parte importante del ataque rediseñada.
No se trata de defender el recuerdo de los 66 puntos. Se trata de demostrar que el método que los produjo puede sobrevivir a los nombres.