La cornisa cantábrica y la Comunidad Foral de Navarra han sido, por tradición e infraestructura, uno de los motores más estables del fútbol femenino español. La capacidad para formar jugadoras competitivas desde la base se hace especialmente patente en la Primera Federación 2026/27. En esta división de plata, el primer equipo del CA Osasuna Femenino comparte escenario con estructuras de formación pura de enorme prestigio: el Athletic Club B y la Real Sociedad B. Tres clubes vecinos con modelos de cantera consolidados que nutren constantemente a los primeros equipos nacionales.
Para Osasuna, la competición representa un doble reto. Por un lado, buscar la consolidación deportiva y la permanencia en una liga nacional altamente exigente. Por el otro, sostener su filosofía de desarrollo local en las instalaciones de Tajonar. El técnico Roberto Pérez cuenta para ello con una plantilla diseñada a partir de la identidad de la casa, donde la promoción interna de futbolistas del filial no es un recurso de emergencia, sino la columna vertebral del proyecto.
Tajonar, la fábrica de talento rojillo
El inicio de la pretemporada ha certificado la vigencia del modelo de formación osasunista. En los planes del primer equipo para el curso 2026/27 figuran con pleno derecho jugadoras jóvenes formadas en la base navarra, como Saioa Churruca y Ane Ansa. Su integración en la dinámica y las convocatorias de la plantilla de Primera Federación evidencia que el camino de Tajonar sigue ofreciendo alternativas reales para las futbolistas locales.
Churruca y Ansa son la avanzadilla de una estructura de cantera que destaca por su solidez. A diferencia de otros proyectos que acuden a mercados internacionales para reforzar sus plantillas ante la exigencia competitiva, Osasuna prefiere consolidar un bloque que conozca los valores de la entidad, aportando un gen competitivo muy característico que se traduce en una fuerte comunión con su afición en las instalaciones deportivas de Tajonar.
Athletic B y Real Sociedad B: formación en la élite modesta
La apuesta formativa de Osasuna se mide frente a frente en la categoría de plata con los dos filiales más potentes de la región vecina. La Real Sociedad B y el Athletic Club B compiten bajo un propósito diferente al rojillo: el rodaje de sus futbolistas más jóvenes ante rivales adultas y profesionales, con el fin de dejarlas a punto para dar el salto definitivo a la Liga F.
Tanto en Lezama como en Zubieta, el trabajo con la base es una prioridad histórica. La presencia de sus respectivos filiales en el segundo peldaño nacional ofrece a sus promesas un curso acelerado de madurez competitiva que no se consigue en categorías regionales. Osasuna, aunque compite con su primer equipo, comparte esa misma filosofía de potenciar el producto autóctono y asentar un modelo sostenible a largo plazo.
Esta confluencia de proyectos norteños en Primera Federación garantiza un nivel táctico y de compromiso físico muy elevado. Navarra y el País Vasco continúan demostrando que sus metodologías de trabajo con la base son capaces de nutrir no solo a sus propios clubes, sino de proyectar talento a toda la estructura nacional. En una temporada excepcional que servirá de puente hacia la ampliación de la categoría, el brillo silencioso de Tajonar, Lezama y Zubieta promete seguir dando muchos frutos en la élite modesta del fútbol femenino español.
