Los torneos sub-19 siempre hablan en futuro.
Las futbolistas que todavía no ocupan las portadas, las que están empezando a aparecer en las primeras plantillas y los nombres que dentro de unos años parecerá imposible no haber conocido antes.
Pero durante dos semanas no serán promesas.
Serán las protagonistas del Europeo femenino sub-19 de 2026.
Bosnia y Herzegovina reunirá entre el 27 de junio y el 10 de julio a ocho selecciones en Sarajevo y Zenica. España llegará como campeona de las cuatro últimas ediciones y principal referencia de una competición que también recupera a Alemania, recibe por primera vez a la anfitriona y ofrece una nueva oportunidad para descubrir hacia dónde se mueve el fútbol femenino europeo.
No será un torneo enorme. Apenas habrá quince partidos.
Quizá por eso cada uno importe tanto.
Ocho selecciones y muy poco margen
El formato no concede tiempo para corregir demasiados errores.
Las ocho selecciones están divididas en dos grupos de cuatro. Cada equipo disputa tres encuentros y únicamente los dos primeros avanzan a las semifinales. No hay cuartos de final ni una ronda adicional que proteja a las favoritas.
Tres partidos para seguir.
Tres partidos para volver a casa.
Las semifinales se jugarán el 7 de julio y la final, tres días después, en el estadio Grbavica de Sarajevo. La competición se repartirá entre cuatro escenarios: el Asim Ferhatović Hase y el Grbavica, en Sarajevo; el Bilino Polje y el centro de entrenamiento de la federación bosnia, en Zenica.
Bosnia y Herzegovina ya organizó el Europeo femenino sub-17 de 2022, pero nunca había disputado una fase final sub-19. Esta vez no será únicamente sede. También tendrá un equipo al que mirar.
Grupo A: historia, una anfitriona y una Polonia que ya no sorprende
Bosnia y Herzegovina, Polonia, Suecia y Alemania.
El grupo A reúne a dos antiguas campeonas, una selección en pleno crecimiento y una anfitriona que afronta el mayor torneo de su historia en la categoría.
Alemania regresa después de no clasificarse en 2025. Durante años fue la gran dominadora de este torneo: seis títulos entre 2000 y 2011, cuatro finales más como subcampeona. Su ausencia del año pasado fue una anomalía que ahora intentará corregir. Su clasificación tampoco fue tranquila desde el principio: perdió ante España en la primera ronda, pero reaccionó en la fase decisiva y selló su regreso derrotando, entre otras, a Francia.
Suecia también conoce el camino hacia el título. Fue campeona en 1999, 2012 y 2015 y enlaza por primera vez desde entonces dos clasificaciones consecutivas para la fase final.
La selección que puede romper la lectura histórica del grupo es Polonia.
El año pasado disputó el Europeo como anfitriona y quedó eliminada en la fase de grupos. Esta vez ha llegado por méritos deportivos y lo ha hecho sin recibir un solo gol en toda la clasificación. Además, ya sabe lo que es superar a Suecia: la derrotó en la primera ronda de esta edición y le ganó 5-0 en el Europeo de 2025.
Polonia todavía no tiene el palmarés de Alemania o Suecia, pero ya no puede ser tratada como una invitada secundaria.
Bosnia y Herzegovina partirá con menos experiencia, aunque con la ventaja emocional y ambiental de jugar en casa. Su primer partido será precisamente contra Alemania: una forma poco indulgente de presentarse ante Europa.
Grupo B: España contra la historia que ella misma ha creado
Austria, España, Suiza e Islandia.
España no llega únicamente para defender un título.
Llega para defender cuatro.
La selección española ha ganado todas las ediciones disputadas desde el final de la pandemia: 2022, 2023, 2024 y 2025. Ninguna selección había ganado antes cuatro ediciones consecutivas del Europeo femenino sub-19 (un reflejo de la estructura de cantera que analizamos en el tesoro oculto). Su historial acumula siete títulos, uno más que Alemania.
Sus rivales en el grupo llegan por caminos distintos y ninguno necesita cargar con la presión del título.
Suiza regresa a una fase final por primera vez desde 2018. Ganó sus tres encuentros en la ronda decisiva con Emanuela Pfister como referencia ofensiva y cerró la clasificación con una victoria por 2-0 ante Inglaterra.
El primer partido de España será precisamente contra Suiza, el domingo 28 de junio en Sarajevo.
Islandia disputará su cuarta fase final. Su clasificación se decidió en un grupo muy igualado en el que superó a Dinamarca por un punto: empató contra Finlandia, remontó para ganar 3-2 a las danesas y terminó imponiéndose 3-0 a Serbia.
Austria necesitó una combinación menos habitual: perdió su primer partido de la ronda decisiva, pero terminó clasificándose después de un triple empate resuelto por la diferencia de goles en los enfrentamientos directos. Nunca ha superado la fase de grupos, pero el formato convierte a cualquier selección capaz de ganar un partido en una amenaza inmediata.
España tiene más historia, más títulos y más experiencia reciente.
Eso no le concede ningún punto antes de empezar.
El calendario completo de España
La campeona debutará el domingo 28 de junio frente a Suiza en Sarajevo. Después se trasladará a Zenica para completar la fase de grupos.
- 28 de junio: Suiza–España (Sarajevo)
- 1 de julio: España–Islandia (Zenica)
- 4 de julio: España–Austria (Zenica)
- 7 de julio: semifinales
- 10 de julio: final (Sarajevo)
Los dos partidos de la tercera jornada de cada grupo se disputarán simultáneamente para evitar que una selección pueda competir conociendo de antemano el resultado que necesita.
En España, el torneo podrá seguirse a través de RTVE Play. La UEFA también ofrecerá los partidos gratuitamente en UEFA.tv en determinados territorios.
Un torneo que no debería verse únicamente como escaparate
La forma más fácil de presentar un Europeo sub-19 es llamarlo torneo de promesas.
No es falso, pero se queda corto.
Algunas futbolistas ya han debutado en las máximas categorías de sus países. Otras están disputando competiciones profesionales, entrenan con primeras plantillas o han tenido que aprender a convivir desde muy jóvenes con expectativas que antes llegaban mucho más tarde. El fútbol femenino ha acelerado. También lo ha hecho el paso entre la cantera y la élite.
Por eso este Europeo no sirve únicamente para adivinar quién llegará a la selección absoluta. También permite observar qué países están formando más jugadoras, qué modelos se repiten, qué ligas están ofreciendo minutos a las jóvenes y qué distancia existe entre las grandes estructuras y las federaciones que todavía intentan alcanzarlas.
Bosnia debutará ante su gente. Polonia tratará de demostrar que su crecimiento no dependía de organizar el torneo anterior. Alemania querrá recuperar una competición que durante años sintió como propia. Suecia buscará volver a ser algo más que una selección con historia. Suiza, Islandia y Austria intentarán aprovechar un grupo en el que casi todas las miradas estarán colocadas sobre España. Y España perseguirá algo que nadie había conseguido antes: ganar cinco títulos europeos sub-19 consecutivos.
El futuro del fútbol femenino europeo juega en Bosnia.
Y empieza el 27 de junio.
