Hubo un tiempo no tan lejano en el que el Athletic Club dominaba el fútbol femenino español con puño de hierro. Sus cinco títulos de liga son testimonio de una época dorada en la que San Mamés se llenaba para ver a las leonas competir contra cualquiera. Sin embargo, el auge financiero del FC Barcelona y la entrada de clubes de estructura masculina como el Real Madrid o el Atlético desplazaron al conjunto bilbaíno a la zona media de la tabla. El reto de competir bajo una filosofía exclusiva de jugadoras de la tierra parecía un anacronismo insalvable.

La presente temporada ha devuelto al Athletic a una posición competitiva en la zona media de la tabla. Sin realizar fichajes millonarios y manteniéndose fiel a sus principios, el equipo ha vuelto a plantar cara a clubes de presupuesto muy superior.

La pizarra de Javi Lerga y el orden táctico

El gran artífice de esta metamorfosis deportiva ha sido el técnico Javi Lerga, que llegó a Lezama en el verano de 2025 tras proclamarse campeón de Europa con la selección española Sub-19. El entrenador ha sabido armar un bloque defensivo sumamente sólido, cimentado en la solidaridad colectiva y en una presión en bloque bajo-medio difícil de quebrar. El Athletic ya no es un equipo que sufra en las transiciones defensivas; es un bloque compacto que concede muy pocos espacios entre líneas y explota la velocidad tras recuperación.

La veteranía de jugadoras clave en el eje central de la zaga ha aportado la calma necesaria a una plantilla que destaca por su juventud extrema. Las leonas compiten con una madurez impropia de su media de edad.

"Lezama demuestra que el arraigo y la metodología de cantera siguen siendo competitivos en la era del talonario."

El filón inagotable de Lezama

El verdadero motor de este renacimiento se localiza en los campos de Lezama. Ante la imposibilidad de acudir al mercado de fichajes internacional, el Athletic ha promocionado a una hornada de futbolistas de la cantera que han irrumpido en la Liga F con personalidad arrolladora. Jóvenes talentos formadas bajo la metodología rojiblanca han asumido galones de titularidad en el centro del campo y en los extremos.

La comunión entre la grada y el equipo se ha reactivado gracias al arraigo de estas futbolistas que sienten la camiseta de una forma especial. El Athletic Club ha demostrado que, con paciencia en los procesos de formación y una idea táctica clara, Lezama sigue siendo un modelo de éxito y resistencia en el fútbol profesional moderno.