Si un guionista hubiera presentado la temporada del FC Badalona Women, se la habrían devuelto por inverosímil. Un club fundado en Sant Joan Despí que se muda a Badalona, estrena una identidad nueva — ONA, “ola” en catalán —, juega sus partidos de Liga como local a más de cien kilómetros, en Palamós, pierde tres puntos en los despachos por viajar sin médico, disputa varias semanas sin entrenador titular inscrito y recibe a un accionista mayoritario llegado de Londres a mitad de curso. Y que, con todo eso encima, acaba décimo y firma las semifinales de Copa de la Reina más sorprendentes del curso.
Vayamos por partes, porque las partes lo merecen. El club es el heredero del Levante Las Planas, fundado en 1983 en un barrio de Sant Joan Despí, con sección femenina desde 1998. Debutó en la élite en 2012/13 y regresó a Primera en 2022/23. En el verano de 2024 trasladó su primer equipo a Badalona buscando instalaciones a la altura de la categoría; en julio de 2025 llegó el renacimiento completo: FC Badalona Women, escudo nuevo y la marca ONA. La paradoja fue inmediata: como el Municipal de Badalona no tenía el césped natural exigido por la Liga F, el equipo tuvo que jugar sus partidos ligueros como local en Palamós — asumiendo el coste de adecuar el terreno de juego — y preparar la temporada en Sant Cugat. Un club con tres casas y ninguna.
Tres puntos por un médico
La temporada deportiva arrancó con Ana Junyent y un equipo difícil de batir que llegó a rondar Europa. Junyent salió en noviembre con el equipo octavo, y su ayudante, Marc Ballester, de 28 años, asumió el mando: primero sin figurar como técnico titular inscrito durante varias semanas, luego de pleno derecho desde enero. Su balance liguero — siete victorias en dieciocho partidos — y, sobre todo, su Copa, le han valido la renovación hasta 2027.
En febrero llegó el episodio que define el año: la RFEF le restó tres puntos por viajar de forma reiterada sin médico propio — seis desplazamientos en diecinueve jornadas, con seis multas previas y un apercibimiento expreso. El club anunció recurso amparándose en que las normas de la propia Liga F solo exigen servicio médico al equipo local; la clasificación final, con el -3 aplicado, sugiere que de poco sirvió. Sin la sanción, el Badalona habría acabado noveno. Con ella, décimo con 36 puntos — que sigue siendo, en su contexto, una permanencia holgadísima.
Y luego está la Copa, el respiro deportivo de la temporada: Osasuna, Granada y la Real Sociedad — con penalti parado en el minuto 90 — cayeron por el camino hasta unas semifinales históricas ante el Barcelona. La ida, un 0-0 en Badalona con María López Valenzuela gigante bajo palos; la vuelta, un 1-4 en el Johan Cruyff con gol del honor de Lice Chamorro, que cerró el curso como máxima goleadora del equipo junto a Itzi Pinillos, la lateral que marca como delantera.
Mercury13 y la nueva era
El 10 de marzo, con la temporada aún en marcha, llegó la noticia institucional: Mercury13, grupo londinense de multipropiedad dedicado exclusivamente al fútbol femenino — dueño del Como italiano y del Bristol City inglés, con Juan Mata y Chiellini entre sus inversores —, se convirtió en accionista mayoritario. Es la primera plataforma multiclub del fútbol femenino que entra en la Liga F, con Pedro Iriondo, ex de FIFA y del Olympique de Marsella, como consejero delegado. El dinero nuevo aterriza en un club con cuentas delicadas — el CSD le reclama el reintegro de una subvención cercana al millón de euros, y la temporada pasada una jugadora denunció públicamente impagos que el club negó de forma rotunda —, así que el orden institucional es la primera asignatura del proyecto.
Para 2026/27 hay hoja de ruta: vuelta al Estadi Municipal de Badalona, ya con césped natural de obra municipal; Ballester renovado; las primeras continuidades confirmadas — Pinillos, Cubedo — y la de la portera Valenzuela encarrilada, según avanzó AS; y seis bajas, Chamorro y Banini entre ellas, que anuncian otra plantilla por reconstruir. Será, por fin, la temporada en que el Badalona Women juegue en Badalona. Después del año que han vivido, hasta eso parecerá una revolución.