El posible regreso de la madrileña al Atlético todavía es solo una posibilidad. Pero permitiría recuperar en la Liga F a una de las jugadoras que explican su historia y ofrecerle un último capítulo definido por el fútbol, no por aquello que le hicieron después de ganar el Mundial.
En los últimos días, el nombre de Jenni Hermoso ha vuelto a aparecer junto al del Atlético de Madrid.
Por ahora no existe ningún fichaje anunciado. La futbolista mantiene contrato con Tigres hasta diciembre de 2026 y las informaciones sobre su posible regreso no permiten dar la operación por cerrada. Puede suceder o quedarse en otro movimiento de mercado que nunca llega a concretarse.
Pero sería una gran noticia.
No solamente porque el Atlético incorporaría goles, experiencia y una manera diferente de entender el ataque. Tampoco porque Jenni podría acercarse al Mundial de Brasil compitiendo de nuevo en España.
Sería estupendo porque el fútbol español todavía merece reencontrarse con ella.
Jenni dejó el Barcelona en 2022 después de seis temporadas y media repartidas en dos etapas. Se marchó a México habiendo marcado 181 goles en 224 partidos con la camiseta azulgrana, levantado la Champions y ganado cinco veces la Liga. Lo hizo como una de las futbolistas más importantes que había producido España, aunque entonces nadie sabía que aquella salida podía convertirse en su despedida definitiva de la competición.
Después llegaron Pachuca, Tigres y, en medio, el Mundial de 2023.
España regresó de Australia con su primera estrella y Jenni con el Balón de Plata del torneo. Sin embargo, uno de los días más importantes de su carrera terminó secuestrado por la actuación de Luis Rubiales y por todo lo que vino después.
Durante demasiado tiempo se habló de ella por el beso que no consintió, las presiones posteriores y el proceso judicial. Fue convertida en símbolo de una causa que trascendió el deporte, pero esa dimensión pública también fue ocultando a la futbolista.
A la máxima goleadora histórica de la selección española. A la jugadora que ganó cinco veces el Pichichi. A la campeona de Europa con el Barcelona y campeona del mundo con España. A una delantera que no necesitaba vivir permanentemente dentro del área para dominar los partidos.
Jenni Hermoso es mucho más que aquello que le hicieron.
Por eso su posible regreso tendría un significado que va más allá de un fichaje. La Liga F recuperaría a una jugadora que ayuda a explicar de dónde viene la competición. Y el público español tendría la oportunidad de verla otra vez sin que todo estuviera inevitablemente condicionado por un episodio ajeno al fútbol.
El Atlético aportaría además una historia circular.
Jenni entró en su cantera con doce años y allí comenzó una carrera que después la llevó al Rayo Vallecano, el Tyresö, el Barcelona, el Paris Saint-Germain y México. Ya regresó una vez, en la temporada 2018/19, para conquistar la Liga y terminar como máxima goleadora del campeonato con 24 tantos.
Volver ahora sería comenzar una tercera etapa en el lugar donde empezó todo.
No tendría que ser un contrato concedido como homenaje. Jenni tiene 36 años y, si regresa, deberá hacerlo porque el Atlético considere que todavía puede ayudar al equipo. Reconocer su trayectoria no obliga a renunciar a las exigencias deportivas.
Precisamente por eso sería especial recuperarla ahora, cuando todavía puede ser protagonista en el campo y no solamente destinataria de un reconocimiento cuando ya se haya retirado.
Quizá el rumor no llegue a ninguna parte. Quizá Jenni continúe en México o elija otro destino cuando termine su contrato. Su carrera seguirá siendo extraordinaria independientemente de dónde dispute sus últimos partidos.
Pero el fútbol español aún tiene una cita pendiente con ella.
Para verla jugar una vez más. Para que su despedida no llegue desde la distancia. Y para que, cuando aparezca ese momento, podamos hablar de sus controles, sus goles y todo el fútbol que dejó detrás.
De Jenni Hermoso, la futbolista.
