Celia Segura lleva años siendo una jugadora de futuro. El Atlético de Madrid la incorpora para comprobar cuánto puede ofrecer ya.
La delantera jugará cedida en el conjunto rojiblanco durante la temporada 2026/27 después del acuerdo alcanzado con el Barcelona. Antes de dejarla salir, el club azulgrana ha ampliado su contrato hasta 2029. La operación contiene dos mensajes complementarios: el Barça no quiere perderla, pero tampoco podía ofrecerle todavía el espacio que necesita para comenzar a competir de manera estable en Liga F.
A los 19 años, Segura se marcha por primera vez del entorno en el que ha desarrollado casi toda su carrera.
Debutó con el Barcelona B durante la temporada 2022/23, cuando tenía 15 años, y desde entonces su recorrido ha transcurrido principalmente en el filial. En la última campaña jugó 23 partidos de Primera Federación, comenzó 21 como titular y marcó diez goles. También participó en amistosos y debutó oficialmente con el primer equipo en la Copa Catalunya, pero todavía no había jugado en Liga F.
La pregunta ya no era si podía seguir destacando en las categorías inferiores. Era dónde podía encontrar los minutos necesarios para dejar de ser únicamente una promesa.
«Es la primera vez que salgo de casa y es un reto muy importante para mí», reconoció después de completar su llegada al Atlético. La frase describe algo más que un cambio de ciudad. Celia deja el club en el que conoce los entrenamientos, las compañeras, los técnicos y prácticamente cada paso del camino para entrar en una plantilla en la que deberá ganarse un lugar desde el principio.
Su carrera ha estado acompañada desde muy pronto por una cifra difícil de abandonar.
Segura marcó 121 goles durante la temporada 2018/19 con el alevín del Barcelona. El registro se convirtió en un récord de La Masia y terminó funcionando casi como parte de su nombre. Años después, ella misma comenzó a apartarlo: los 121 explicaban a la niña que había sido, pero no podían definir por sí solos a la futbolista que intentaba llegar al primer equipo.
Durante ese recorrido también cambió su juego. Puede actuar como delantera centro, partir desde cualquiera de las bandas y participar lejos del área. Continúa teniendo gol, pero ya no depende únicamente de él: intercambia posiciones, se relaciona con sus compañeras y puede atacar desde lugares diferentes.
La selección española le ha permitido demostrarlo mientras esperaba una oportunidad estable en un primer equipo.
Celia llega al Atlético después de conquistar su segundo Europeo sub-19 consecutivo. Marcó ante Islandia durante la fase de grupos y fue titular en la final contra Alemania, donde generó varias de las primeras ocasiones españolas desde el costado derecho antes de dejar el campo en el minuto 74. España ganó por 0-1 y encadenó su quinto título europeo consecutivo en la categoría.
Nada de eso le garantiza minutos en Madrid. El Atlético no incorpora el recuerdo de los 121 goles ni el cartel de una de las grandes delanteras de la cantera española. Incorpora a una futbolista que deberá trasladar todo lo aprendido a una competición más rápida, más física y menos paciente.
A partir de ahora, su evolución ya no se medirá por cuánto promete, sino por el espacio que sea capaz de conquistar en Liga F.