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JUGADORAS

Natalia Ramos: la que se quedó

Regresó a Tenerife después de una temporada en el Levante, sobrevivió a una rotura del ligamento cruzado y volvió convertida en otra futbolista. En su primera campaña completa después de la lesión, Natalia Ramos ha jugado más minutos que nadie en la Liga F. Ahora, el Brighton mira hacia la isla.

Natalia Ramos posando en una sesión oficial del Costa Adeje Tenerife.
Natalia Ramos posando en una sesión oficial del Costa Adeje Tenerife.Costa Adeje Tenerife

Ninguna futbolista permaneció más tiempo sobre el campo durante la temporada 2025-2026 de la Liga F que Natalia Ramos.

Fueron, en total, 2.664 minutos. Treinta jornadas, treinta titularidades, diez goles y cinco asistencias de una presencia absoluta para el Costa Adeje Tenerife.

Un año antes, sin embargo, todavía estaba aprendiendo a sentirse futbolista de nuevo.

Había pasado once meses lejos del césped por una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. Entró durante los últimos minutos de un partido contra el Barcelona, en marzo de 2025, y describió aquel regreso como «el mayor regalo» que podía recibir.

Esta temporada no se ha limitado a volver.

Ha jugado más que nadie.


La chica de La Laguna

Natalia Ramos Álvarez nació el 10 de febrero de 1999 en San Cristóbal de La Laguna.

Desde pequeña siempre pedía balones de fútbol. Nunca quería muñecas.

Lo contó en 2021, cuando ya llevaba varios años en la máxima categoría y empezaba a ser una de las jugadoras reconocibles del entonces Granadilla Tenerife. Para entonces, su historia parecía encaminada hacia una carrera larga y estable en el club de su isla.

Había crecido allí. Había llegado a Primera con aquella estructura. Había debutado en la élite siendo todavía adolescente.

Solo se marchó una vez.

En el verano de 2017 fichó por el Levante. Tenía 18 años y la oportunidad de probarse lejos de Tenerife en uno de los proyectos consolidados del fútbol femenino español.

Duró una temporada.

En 2018 volvió a casa.

Desde entonces, mientras el club cambiaba de nombre, de estadio y de dimensión, Natalia Ramos continuó allí. El Granadilla pasó a ser Costa Adeje Tenerife. La competición se profesionalizó. Los partidos comenzaron a ocupar estadios más grandes. La Liga F empezó a recibir una atención que antes parecía reservada para unas pocas futbolistas y unos pocos clubes.

Natalia permaneció en medio de todos esos cambios.

Jugando.


Dos hermanas y una misma portería al fondo

La historia de Natalia no puede contarse completamente sin Noelia.

Son hermanas gemelas. Crecieron persiguiendo el mismo balón y alcanzaron juntas la máxima categoría, aunque aprendieron a mirar el campo desde lugares opuestos.

Noelia eligió la portería.

Natalia comenzó actuando principalmente en defensa y terminó encontrando su mejor versión en el centro del campo, donde puede recuperar, organizar, llegar desde atrás y aprovechar su golpeo en las acciones a balón parado.

También se marcharon juntas al Levante en 2017.

Después de aquella temporada, sus caminos se separaron. Natalia regresó a Tenerife. Noelia continuó su carrera en la Península y defendió, entre otras, la camiseta del Sevilla antes de volver a la isla en 2022.

Entonces volvieron a compartir vestuario.

Una bajo los palos. La otra unos metros por delante.

Dos gemelas que habían crecido dentro del mismo club regresaban para vivir juntas una etapa distinta: la del equipo convertido ya en una presencia estable de la élite y capaz de competir con los proyectos económicamente más poderosos de la Liga F.


Que la respetaran las lesiones

En marzo de 2021 le preguntaron a Natalia Ramos qué objetivos le quedaban por cumplir.

No eligió un título, una convocatoria internacional ni un gran fichaje.

«Quiero disfrutar de mi profesión. Que me respeten las lesiones y seguir disfrutando de mi pasión, que es el fútbol».

Tres años después, las lesiones dejaron de respetarla.

El 18 de abril de 2024, el club comunicó que Natalia Ramos sufría una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda.

La temporada había terminado para ella.

La siguiente también comenzó sin su presencia.

Una lesión de cruzado no consiste únicamente en reparar una rodilla. Obliga a una futbolista a abandonar las rutinas que han organizado toda su vida: entrenar, competir, viajar, compartir vestuario y saber que el siguiente partido siempre está cerca.

Natalia pasó once meses fuera.

Volvió el 15 de marzo de 2025, en el Heliodoro Rodríguez López, ante el Barcelona. Entró en los últimos minutos de un encuentro que el Tenerife perdió por 0-2, pero el resultado pertenecía a otra historia.

La suya era haber regresado.

«El mayor regalo que pude tener fue poder volver a sentirme futbolista».

Dos meses después, cuando todavía estaba recuperando el ritmo y cerrando una temporada marcada por la rehabilitación, explicó de otra forma lo que aquel proceso había hecho con ella:

«Soy una versión mejorada de la Natalia Ramos de antes».

La frase podía parecer una forma de darse ánimo.

La temporada siguiente terminó demostrando que era una descripción.


La que más jugó

Natalia Ramos fue titular en las treinta jornadas de la Liga F 2025-2026.

Acumuló 2.664 minutos, uno más que Lauri Requena y doce más que Ainhoa Marín. Ninguna futbolista de la competición jugó tanto.

También fue una de las jugadoras más influyentes del Costa Adeje Tenerife.

Marcó diez goles y repartió cinco asistencias. Participó directamente en un tanto cada 177 minutos. Fue la máxima goleadora del equipo y compartió el liderato de asistencias de la plantilla.

Ganó 192 duelos, la cifra más alta de la competición junto a Ainoa Campo. Recuperó una media de 6,7 balones por partido y se convirtió en una presencia constante entre las dos áreas.

En abril fue elegida mejor jugadora del mes de la Liga F.

No eran los números de alguien que hubiera conseguido recuperar la futbolista anterior a la lesión.

Eran los de una futbolista nueva.

El Costa Adeje Tenerife terminó cuarto, por delante del Atlético de Madrid, después de una de las mejores temporadas de su historia. Natalia estuvo sobre el campo durante prácticamente todo el camino.

La jugadora que había pedido que las lesiones la respetaran respondió a la más grave de su carrera haciendo algo difícil de imaginar durante aquellos meses de rehabilitación:

jugar más que todas las demás.


Inglaterra mira hacia la isla

En junio de 2026, el nombre de Natalia Ramos comenzó a aparecer relacionado con el Brighton.

El club inglés busca reforzar su centro del campo y ha mirado hacia una de las grandes protagonistas de la temporada española. Natalia todavía tiene contrato con el Costa Adeje Tenerife hasta 2027, por lo que cualquier salida requeriría un acuerdo o el pago de su cláusula.

Por ahora, no existe un anuncio oficial.

Existe el interés. Existe la posibilidad. Y existe una pregunta que hasta hace poco no parecía necesario formular: si Natalia Ramos terminará dejando de ser la que se quedó.

A los 27 años, el salto a la Women’s Super League no llegaría como una apuesta de futuro. Llegaría como el reconocimiento a una futbolista completamente formada, con experiencia, capacidad para ocupar varias posiciones y una temporada que permite medir su impacto sin recurrir únicamente a impresiones.

No sería una promesa canaria viajando para descubrir hasta dónde puede llegar.

Sería una de las mejores centrocampistas de la Liga F llegando a Inglaterra después de haber demostrado quién es.


Quedarse también puede ser una forma de avanzar

Durante años, la carrera de Natalia Ramos se construyó lejos de los grandes focos.

No jugaba en el Barcelona ni en el Real Madrid. No necesitó cambiar de club cada pocas temporadas para demostrar que progresaba. Volvió a Tenerife después de su única experiencia fuera y creció al mismo tiempo que el proyecto que la había formado.

Se quedó cuando la Liga todavía tenía poca visibilidad.

Se quedó mientras el club cambiaba.

Se quedó después de alcanzar los doscientos partidos.

Y cuando una lesión amenazó con detener su carrera, volvió a quedarse: en la rehabilitación, en el trabajo invisible y en la idea de que todavía podía regresar siendo mejor.

En 2021 había dicho que las mujeres podían seguir avanzando y que lo mejor estaba por llegar.

Cinco años después, lo mejor llegó en forma de treinta titularidades, 2.664 minutos, diez goles, cinco asistencias y un club inglés preguntando por ella.

Puede que el siguiente capítulo esté en Brighton.

Puede que continúe en Tenerife.

En cualquiera de los dos casos, Natalia Ramos ya ha cambiado el significado del título.

No fue la que se quedó porque no tuviera otro lugar al que ir.

Fue la que se quedó hasta que el fútbol tuvo que venir a buscarla.

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Redacción · FemGol

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