Saltar al contenido
LIGA F · JOSÉ MERA CUEVAS

Los 55 millones y una niña de ocho años: qué pretende cambiar el acuerdo de Liga F con Gasol16

La inversión se desplegará durante cuatro temporadas para profesionalizar estructuras, mejorar instalaciones y desarrollar la capacidad comercial de la competición. Los precedentes de Pau Gasol en el deporte femenino estadounidense muestran la oportunidad que persiguen los inversores, pero también la distancia entre el crecimiento de una liga profesional y la experiencia cotidiana de una niña que solo quiere jugar.

Noemí de Miguel, Beatriz Álvarez y Pau Gasol durante la presentación del acuerdo de Liga F con Gasol16 Ventures.
Noemí de Miguel, Beatriz Álvarez y Pau Gasol durante la presentación del acuerdo de Liga F con Gasol16 Ventures.Liga F

Antes de que comenzara la presentación, el trabajador que servía el café preguntó a Noemí de Miguel por qué Pau Gasol aparecía junto al logotipo de Liga F.

La periodista deportiva, encargada de conducir el acto, le explicó que Gasol16 Ventures, junto con Fortified Partners, iba a liderar una inversión de 55 millones de euros para impulsar la principal competición femenina de España. Entonces él le habló de su hija.

Tiene ocho años y juega al fútbol. Algunas veces, contó, los niños no la dejan participar porque consideran que no golpea el balón con suficiente fuerza. Su padre intenta enseñarle otros recursos dentro del juego: levantar la cabeza, encontrar el pase, interpretar mejor lo que sucede o incluso ponerse bajo los palos, porque él mismo es portero.

Levantar la cabeza, en su caso, sirve también para algo más que ver el campo.

De Miguel relató la conversación desde el escenario al terminar el acto. La anécdota, elegida para cerrar una presentación llena de cifras, planes comerciales y declaraciones institucionales, contenía quizá la pregunta más importante de todas: cómo puede una inversión de 55 millones de euros cambiar el fútbol que encontrará esa niña.

El dinero no llegará directamente a su equipo. En la presentación no se anunció una partida específica para el fútbol base ni un programa destinado a intervenir en los campos donde las niñas comienzan a jugar. La inversión se concentra en Liga F, en su estructura y en los clubes profesionales que se adhieran al proyecto.

La relación entre ambos extremos es larga y no está garantizada. La tesis defendida por Liga F y Gasol16 es que una competición más fuerte, visible y rentable puede producir mejores referentes, atraer más público y hacer que jugar al fútbol deje de parecer una excepción para una niña.

Cuatro temporadas para construir otra competición

La operación de 55 millones de euros, liderada por Gasol16 Ventures junto con Fortified Partners, se desplegará durante cuatro temporadas a partir de la campaña 2026/27.

Liga F la presenta como la mayor inversión privada de capital realizada hasta ahora en una competición femenina en Europa. Su objetivo declarado es aumentar el atractivo deportivo, mediático y comercial de la liga y de sus clubes, además de ampliar su capacidad para generar ingresos.

La cifra, por sí sola, no explica el proyecto.

Durante la presentación, la presidenta de Liga F, Beatriz Álvarez, enumeró cinco grandes ámbitos de actuación: la experiencia del público durante los partidos, el rendimiento deportivo, el crecimiento digital y comercial, las infraestructuras y la profesionalización de las estructuras y los recursos humanos.

En el área deportiva, habló de todo lo que rodea a una futbolista: servicios médicos, metodologías de trabajo, análisis y personal especializado. En el ámbito organizativo, situó como prioridad que los clubes puedan disponer de equipos capaces de desarrollar sus marcas, relacionarse con sus públicos y generar más ingresos.

La inversión no consistirá simplemente en dividir el dinero y entregárselo a los equipos.

Según explicó Álvarez, Liga F trabajará con cada entidad adherida en programas adaptados a sus circunstancias, establecerá objetivos y supervisará su cumplimiento. La presidenta advirtió además de que disponer de más recursos no garantiza por sí mismo el éxito.

Ese planteamiento responde a una realidad evidente: no todos los integrantes de Liga F parten del mismo lugar.

En la misma competición conviven secciones integradas en grandes estructuras deportivas internacionales y clubes independientes con muchas menos fuentes de ingresos, instalaciones más limitadas y dificultades para sostener su funcionamiento cotidiano.

Para una entidad, profesionalizarse puede consistir en ampliar un departamento comercial. Para otra, puede empezar por contratar personal médico, mejorar un campo de entrenamiento o contar con más personas trabajando a jornada completa.

Del estadio al referente

La experiencia del público durante los partidos fue uno de los aspectos más repetidos.

Liga F reconoce que la asistencia habitual a los estadios sigue siendo uno de sus grandes desafíos. La apertura ocasional de grandes recintos ha permitido reunir a decenas de miles de personas, pero el objetivo no es producir únicamente una jornada extraordinaria. La competición quiere fidelizar al público y conseguir que acudir a un partido se convierta en una costumbre.

Eso implica trabajar en la venta de entradas, la comunicación, la experiencia dentro de los recintos y la relación con las comunidades locales.

Álvarez defendió también que el público del fútbol femenino no tiene por qué ser una simple extensión del que ya consume fútbol masculino. Puede compartir una parte de esa audiencia, pero también reúne familias, niñas y personas atraídas por un ambiente y una relación diferente con el deporte.

Ahí comienza a aparecer de nuevo la niña de ocho años.

Un estadio con más público no cambia directamente lo que sucede en su entrenamiento. Pero multiplica el número de personas que reconoce a las futbolistas, normaliza su presencia en el espacio público y convierte sus partidos en acontecimientos a los que una familia puede querer acudir.

Pau Gasol insistió en la necesidad de elevar a las jugadoras como referentes y contar sus historias. No planteó únicamente mejorar el producto dentro del campo, sino construir figuras deportivas reconocibles, capaces de llegar a las familias y a quienes todavía no siguen la competición.

La visibilidad no sustituye a las instalaciones, a las entrenadoras ni a las oportunidades para jugar. Pero sí cambia el mundo de referencias en el que una niña comienza a imaginarse: el mismo que permanece incompleto cuando abre un paquete y encuentra veinte pegatinas y ninguna niña.

Cuando una camiseta lleva el nombre de una futbolista, cuando una jugadora aparece en una campaña comercial o cuando un partido ocupa un gran estadio, jugar deja de ser algo que las niñas hacen a pesar del entorno. Se convierte en una posibilidad que el entorno reconoce.

No es filantropía

La presencia de una niña en el relato no convierte el acuerdo en una obra benéfica.

Gasol16 Ventures es un vehículo de inversión. Su cartera pública incluye empresas de salud, tecnología, rendimiento y entretenimiento, además de una participación en la WNBA. En muchos de esos proyectos aparece no solo como inversor, sino también como asesor, aportando experiencia, visibilidad y relaciones comerciales.

Gasol fue explícito durante la presentación. Invertir en el deporte femenino no debe entenderse únicamente como una decisión moral o una acción de responsabilidad social. También puede ser un buen negocio.

Cuando se le preguntó qué obtenía exactamente Gasol16 con el acuerdo, evitó divulgar sus términos, pero reconoció que los inversores participan con la expectativa de conseguir un retorno económico.

La lógica del proyecto consiste precisamente en conectar el impacto social con la creación de valor.

Más jugadoras conocidas pueden atraer más público. Más público puede aumentar el interés de patrocinadores y televisiones. Unos clubes mejor organizados pueden comercializar mejor sus activos. Y una competición con más ingresos puede invertir más en sus futbolistas y en la calidad del producto.

El círculo es coherente. Lo difícil será conseguir que empiece a girar y que no se detenga únicamente en la parte comercial.

Lo que enseña la WNBA

La inversión de Pau Gasol en la WNBA ayuda a entender el modelo.

En febrero de 2022, la liga estadounidense de baloncesto femenino cerró la primera ampliación de capital de su historia. Reunió 75 millones de dólares mediante un grupo de inversores en el que figuraban Nike, Condoleezza Rice, propietarios de franquicias y antiguos deportistas como Gasol.

El destino anunciado para aquel dinero guarda una semejanza considerable con el programa presentado ahora por Liga F: marketing, fortalecimiento de marca, internacionalización, innovación digital, contratación de personal y optimización de operaciones.

No se trataba únicamente de financiar la competición existente, sino de construir la capacidad necesaria para generar nuevos ingresos.

Los resultados posteriores muestran una liga muy distinta. En 2024, la WNBA registró su mayor asistencia total en 22 años, con 2,35 millones de espectadores y un crecimiento del 48 % respecto a la temporada anterior. La audiencia media de sus retransmisiones en las plataformas de ESPN alcanzó 1,19 millones de espectadores, un 170 % más.

Eso no permite decir que el capital aportado en 2022 causara por sí solo el crecimiento.

La expansión de la WNBA también estuvo impulsada por una nueva generación de jugadoras, una mayor cobertura mediática, la llegada de Caitlin Clark y otros fenómenos deportivos y culturales. Tampoco se conoce públicamente cuánto invirtió Gasol de forma individual ni qué rentabilidad ha obtenido.

El precedente demuestra algo más limitado, pero relevante: una liga femenina puede recibir capital cuando todavía no ha desarrollado todo su potencial comercial, utilizarlo para mejorar sus capacidades y encontrarse años después gestionando un producto mucho más valioso.

Esa es la oportunidad que Gasol16 parece identificar en España.

Gasol también mencionó su participación en Bay FC, franquicia de la National Women’s Soccer League estadounidense que comenzó a competir en 2024. Las estimaciones de Sportico situaron su valor en 121 millones de dólares en septiembre de aquel año y en 208 millones en marzo de 2026.

La evolución refuerza la misma tesis: entrar pronto en propiedades de deporte femenino con margen para crecer en audiencias, patrocinios y derechos audiovisuales. Pero una valoración no equivale a una ganancia realizada, y no conocemos cuánto invirtió Gasol ni qué participación posee.

Liga F, además, es una operación diferente. No es una franquicia nueva ni una participación ordinaria en una empresa, sino una competición formada por clubes con intereses, capacidades y modelos distintos.

Cómo se medirá la promesa

El capital puede contratar profesionales, mejorar instalaciones, desarrollar campañas y permitir que un club haga en cuatro años lo que, sin recursos, habría tardado diez en construir.

Pero el dinero no sustituye la gestión. Tampoco cambia por sí solo una cultura.

La niña de ocho años seguirá necesitando un equipo que la reciba, una persona que la entrene, un campo disponible, una familia que pueda acompañarla y un entorno que no la obligue a justificar constantemente por qué quiere jugar.

Una Liga F más fuerte puede ayudar a construir ese entorno. Puede darle referentes, hacer que sus compañeros conozcan a las futbolistas y demostrar que el fútbol femenino no es una actividad provisional.

Para saber si la promesa llega hasta ella habrá que medir algo más que los ingresos.

Habrá que comprobar si aumentan las asistencias habituales, no solo las de los grandes partidos. Si los clubes crean estructuras estables. Si mejoran las condiciones de las futbolistas. Si las jugadoras se convierten en figuras reconocibles. Si se retiene el talento. Y si se amplían las oportunidades para las generaciones que vienen detrás.

También habrá que conocer qué obtiene el inversor a cambio, qué obligaciones asumen los clubes y cómo se evaluará el cumplimiento de cada programa. Esos términos no se explicaron con detalle durante la presentación.

Cuando el trabajador supo qué se estaba presentando, dijo que su hija se pondría muy contenta.

Esa alegría no necesita conocer la arquitectura financiera del acuerdo. Le basta con escuchar que el fútbol que ella quiere practicar importa lo suficiente como para recibir una inversión de 55 millones de euros.

Los 55 millones empiezan en Liga F.

La promesa es que su efecto no termine allí.

★ BOLETÍN SEMANAL

Lo mejor de FemGol, cada semana

Recibe una selección de las noticias, historias y protagonistas que merece la pena leer sobre fútbol femenino, cada semana directo a tu buzón.

Gratis · Boletín semanal · cancela cuando quieras
Al suscribirte aceptas la política de privacidad.

Sigue leyendo

Añade FemGol a tus fuentes preferidas en Google →
JM

José Mera Cuevas

Fundador y Editor

Fundador y editor de FemGol. Aficionado al fútbol de toda la vida; simplemente cambió de canal y no piensa volver.

contacto@femgol.com