El 18 de enero de 2017, Teresa Abelleira y Raquel Béjar acudieron a la sede del Deportivo para firmar sus nuevos contratos.
Tere tenía 17 años. Era una centrocampista llegada desde el Lérez y ya había pasado por las categorías inferiores de la selección española. Raquel, central llegada del Orzán, estaba a punto de cumplir 19.
La fotografía de aquel día las muestra junto al presidente Tino Fernández, sosteniendo una camiseta del Dépor. No eran dos incorporaciones. Ambas llevaban varios meses en el equipo que el club había creado durante el verano anterior.
Lo que cambiaba era su relación con el club.
Tere y Raquel se convertían en sus primeras futbolistas profesionales. El Deportivo era también el primer club gallego que hacía fichas profesionales a sus jugadoras.
En la misma ciudad, una adolescente llamada Irene González había cobrado por jugar al fútbol casi noventa años antes.
Irene compitió entre hombres durante la década de 1920. Comenzó como delantera, terminó en la portería y fundó un equipo con su propio nombre: el Irene Fútbol Club. Era la única mujer de la plantilla y también su capitana.
Entre 1924 y 1927 se convirtió en una figura conocida en A Coruña. Llegó a cobrar por jugar cuando todavía no existía ninguna estructura femenina que pudiera reconocerla como futbolista profesional.
Está considerada la primera mujer de la que consta que recibió dinero por jugar al fútbol en España. Murió de tuberculosis en 1928, con solo 19 años.
Cobrar por jugar, sin embargo, no era lo mismo que disponer de un contrato profesional.
Las décadas siguientes demostraron que el éxito deportivo tampoco garantizaba esa posibilidad.
El Karbo nació en 1968 en el barrio coruñés de Os Mallos. Sus futbolistas estudiaban o trabajaban mientras entrenaban y competían en torneos que durante años carecieron de reconocimiento federativo.
Cuando comenzaron a organizarse los primeros campeonatos nacionales, el equipo se convirtió en su gran dominador. Ganó la Copa Reina Sofía de 1981 y las tres primeras ediciones oficiales de la Copa de la Reina, disputadas en 1983, 1984 y 1985.
Inma Castañón, Lis Franco, Pili Neira y sus compañeras fueron campeonas de España e internacionales. El Karbo demostró que en Galicia se podía jugar al mejor nivel del país, pero sus futbolistas seguían necesitando estudiar o trabajar fuera del campo.
El equipo desapareció en 1988, el mismo año en el que comenzó la primera Liga femenina de ámbito estatal.
Vero Boquete sí consiguió convertir el fútbol en su profesión. Para hacerlo tuvo que salir de Galicia y construir una carrera que la llevó por Estados Unidos y algunas de las principales ligas europeas.
Cuando el Deportivo recuperó su equipo femenino en 2016, una futbolista gallega ya había ganado la Champions y recorrido medio mundo. Sin embargo, ningún club de la comunidad había firmado todavía un contrato profesional con una de sus jugadoras.
Eso fue lo que cambió con Tere y Raquel.
Sus carreras tomaron después caminos diferentes. Teresa Abelleira ascendió con el Dépor, fichó por el Real Madrid y terminó proclamándose campeona del mundo con España. El hito de 2017, sin embargo, no le pertenece solamente a ella.
También lleva el nombre de Raquel Béjar.
El fútbol femenino gallego había producido jugadoras, equipos campeones e internacionales durante generaciones. El reconocimiento profesional llegó mucho más tarde.
Entre el dinero que recibió Irene González en los años veinte y las firmas de Tere y Raquel transcurrieron casi nueve décadas.
No hicieron falta noventa años para demostrar que en Galicia había futbolistas.
Hicieron falta casi noventa para que su trabajo quedara reconocido en un contrato profesional.