Marruecos empató 0-0 con Senegal en Rabat, ganó el grupo A de la Copa Africana y se clasificó para los cuartos de final.
Lo hizo después de rematar veintiocho veces.
La anfitriona generó 2,41 goles esperados. Senegal, 0,31. Marruecos tocó el balón cuarenta y siete veces dentro del área senegalesa; Senegal, seis veces dentro de la marroquí.
Ninguna de las dos marcó.
Yasmin Mrabet tuvo el partido en el pie en el minuto 69 y falló el penalti. Tres minutos después la sustituyeron.
La segunda parte fue todavía más desigual: 1,76 goles esperados para Marruecos y 0,16 para Senegal, dieciséis remates por cuatro y treinta y cuatro toques en el área rival por cinco. Senegal no disparó a puerta ni una sola vez después del descanso.
Aguantó con el cuerpo. Despejó cincuenta balones por diecisiete y su portera, Adji Ndiaye, hizo siete paradas y evitó 1,45 goles según el modelo de disparos. Tiene diecinueve años.
Y dio dos veces en el palo, las dos en un partido en el que remató nueve veces.
Marruecos sacó nueve córners y no marcó en ninguno. Centró treinta y tres veces y acertó cinco.
Termina primera con siete puntos y sin haber encajado un gol en todo el grupo. Es la única selección del torneo que todavía no ha recibido ninguno.
Senegal se va con cuatro puntos. Había alcanzado los cuartos en las dos ediciones anteriores y las dos veces cayó en los penaltis sin perder el partido; esta vez no ha pasado de la fase de grupos.
Marruecos organiza su tercera Copa Africana consecutiva y es el primer país que encadena tres. Ha jugado dos finales, las dos en casa, y ha perdido las dos.