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CON VOZ

El falso nueve también habla en femenino

La figura táctica del 'falso nueve' ya no es patrimonio del fútbol masculino. De Barcelona a la selección española, jugadoras como Mariona Caldentey, Alexia Putellas o Clàudia Pina han asumido un rol híbrido que mezcla mediapunta y delantera. Repasamos cómo y por qué el falso nueve también se habla en femenino.

Si alguna vez pensaste que el falso nueve era un invento exclusivo del fútbol masculino, el fútbol femenino español te llevará la contraria. La posición, que en teoría ocupa una delantera pero en la práctica se convierte en mediapunta, se ha convertido en un recurso recurrente en los dos proyectos más potentes del país —FC Barcelona y la selección española— y ha dejado una huella táctica que merece ser contada.

¿Qué es un falso nueve?

En el lenguaje del fútbol, el falso nueve es una delantera que no se comporta como tal. No se instala entre centrales esperando centros ni fija a la última línea rival. Prefiere aparecer y desaparecer, descender a zonas de creación, atraer marcas y liberar espacios para las compañeras. Su función no es tanto rematar como hacer rematar. Requiere visión, técnica y capacidad para asociarse. Pep Guardiola popularizó la figura con Lionel Messi; desde entonces se ha incorporado al manual de muchos entrenadores.

En el fútbol femenino español, la ausencia de delanteras puras en algunos momentos y la abundancia de centrocampistas creativas han abierto la puerta a esta variante. La evolución del FC Barcelona tras la marcha de Jenni Hermoso es el mejor ejemplo.

De Hermoso a Pajor: la búsqueda del nueve en el Barça

Cuando Jenni Hermoso dejó el club en 2022 como máxima goleadora histórica del Barça, con 181 goles, el equipo se quedó sin ariete de referencia. Durante dos temporadas, Jonatan Giráldez improvisó. En la final de la Champions 2024, disputada en San Mamés, el técnico dejó a Ona Batlle en el banquillo y apostó por Mariona Caldentey como falsa nueve. La mallorquina se movió “con libertad por todo el frente de ataque”, confundiendo a la defensa del Lyon y facilitando que Aitana Bonmatí y Alexia Putellas encontraran los espacios donde decidieron el título.

No fue la única. En partidos previos se había probado a Alexia Putellas y Salma Paralluelo en ese rol, con distinto éxito. Un reportaje de Iniestazo recordaba que la reconversión de Alexia en falsa nueve se convirtió en “una de las armas más peligrosas” de Giráldez. La capitana, más acostumbrada a organizar que a rematar, aportó pausa y visión entre líneas; Salma, por su parte, ofrecía velocidad y ruptura. Según El País, tras la marcha de Hermoso “muchas jugadoras han ocupado temporalmente la posición, muchas como falsa nueve: Salma Paralluelo, Mariona Caldentey o incluso Alexia Putellas”.

El experimento tenía fecha de caducidad. En verano de 2024 llegó la polaca Ewa Pajor, pichichi en su primera temporada. Su fichaje cerró el debate en el área y permitió que las híbridas volvieran a su hábitat natural. La historia demuestra, sin embargo, que el Barça aprendió a sobrevivir sin un nueve clásico y descubrió matices que enriquecieron su juego.

El falso nueve que no funcionó en el Real Madrid

El recurso no siempre sale bien. En agosto de 2025, durante una pretemporada ante el Bayern de Múnich, el Real Madrid de Pau Quesada sorprendió alineando a Athenea del Castillo como falsa nueve. La prueba resultó fallida: según la crónica de AS, la cántabra no terminaba de conectar y el equipo mostró pocas ideas en ataque. El Bayern goleó 4-1 y dejó claro que no todas las extremas pueden convertirse de la noche a la mañana en delanteras híbridas. El episodio sirvió de recordatorio: el falso nueve exige características específicas —juego entre líneas, paciencia, lectura de espacios— que no se improvisan.

La Roja y el debate de la delantera

El Barça no fue el único en experimentar. En abril de 2025, en la Nations League, la selección española visitó Oporto para medirse a Portugal bajo la dirección de Montse Tomé. La seleccionadora alineó a Alexia Putellas, Patri Guijarro, Clàudia Pina y Salma Paralluelo, esta última como falsa nueve. España ganó 2-4, pero el planteamiento dejó dudas. En la previa, AS advertía de que jugar sin delantera pura “chirriaba” y se barajaba dar la referencia a Esther González o Macarena Portales. La entrada de Esther desde el banquillo terminó por cerrar el marcador.

Poco después, el banquillo de La Roja cambió de manos y Sonia Bermúdez asumió el cargo. En las semifinales de la Women’s Nations League 2025/26, la nueva seleccionadora situó a Clàudia Pina como falsa nueve y España goleó 4-0 a Suecia. Bermúdez elogió públicamente su rendimiento: “Pina puede jugar como extremo, centrocampista interior o delantera… la veo como una falsa nueve, es una jugadora con mucha capacidad goleadora”. En la previa de la final contra Alemania, la prensa especializada apuntó que una de las dudas era si mantener a Pina de falsa nueve o apostar por Esther. La conversación se repite: creatividad contra nueve clásica.

Más allá del área: perfiles y matices

El falso nueve en femenino no es un recurso de emergencia, sino una lectura de las características de las futbolistas españolas. Mariona Caldentey ofrece control y último pase; Alexia Putellas suma pausa y llegada; Salma Paralluelo intimida con su zancada; Clàudia Pina combina llegada y asociación. Todas son técnicamente de medio campo hacia adelante, y su salto a la punta responde a la abundancia de talento en la zona de creación y a la escasez de delanteras puras de máximo nivel en ciertas etapas.

Además, la apuesta se adapta al rival y a las circunstancias. En la Champions 2024, Giráldez utilizó a Mariona para arrastrar a las centrales del Lyon; en la Nations League, Bermúdez buscó superioridad en la medular con Pina; en pretemporada, Quesada intentó sorprender al Bayern con Athenea. Los resultados fueron dispares, lo que demuestra que el concepto no es una pócima mágica, sino una herramienta más en el tablero táctico.

¿Futuro o recurso puntual?

La llegada de delanteras como Pajor al Barça y el crecimiento de arietes como Esther González y Cristina Martín-Prieto en la selección sugieren que el falso nueve seguirá siendo una opción, no la norma. A corto plazo, el Barça ha recuperado una figura dominante en el área y la selección parece más cómoda con una referencia fija. A medio plazo, el desarrollo de nuevas delanteras en la cantera española podría reducir aún más la dependencia de las nueves de mentira.

Sin embargo, la experiencia de estos últimos años demuestra que el falso nueve ya habla en femenino y que las jugadoras españolas han enriquecido el concepto. Cuando las lesiones, las transiciones generacionales o las necesidades tácticas lo exijan, los entrenadores no dudarán en recuperar ese comodín. Porque en el fútbol, como en la vida, a veces las ausencias obligan a inventar caminos nuevos.

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Redacción · FemGol

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