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LA OTRA SELECCIÓN

Bosnia también juega: un Europeo para que 91 niñas sean 200

Mientras la selección masculina se prepara para enfrentarse a Estados Unidos en los dieciseisavos del Mundial, Bosnia y Herzegovina organiza por primera vez el Europeo femenino sub-19. El torneo es también la primera gran prueba de un plan que quiere crear equipos, ensanchar la base y conseguir que las niñas que descubran el fútbol tengan dónde seguir jugando cuando termine la final.

Un tranvía con los colores de Bosnia y Herzegovina recorre Sarajevo, una de las sedes del Europeo femenino sub-19.
Un tranvía con los colores de Bosnia y Herzegovina recorre Sarajevo, una de las sedes del Europeo femenino sub-19.Serial Hikers from France / CC BY 2.0 / Wikimedia Commons

LA OTRA SELECCIÓN · BOSNIA Y HERZEGOVINA

Durante el Mundial masculino, FemGol recorre la historia de algunas de las selecciones femeninas de los países que saltan al campo. Porque el fútbol de un país no cabe en un solo equipo.


En Bosnia y Herzegovina hay 91 niñas menores de once años registradas para jugar al fútbol. No 91 equipos. Noventa y una futbolistas.

Durante estas dos semanas, sin embargo, el país reúne a algunas de las mejores jugadoras jóvenes de Europa. Alemania, Suecia, España, Austria, Polonia, Suiza e Islandia han viajado hasta Sarajevo y Zenica para disputar el Europeo femenino sub-19 junto a la selección anfitriona. Cuatro estadios, ocho equipos y una final que se celebrará el 10 de julio en Grbavica.

Entre las dimensiones del torneo y las de la base sobre la que debe crecer el fútbol femenino bosnio cabe casi toda la historia. Bosnia y Herzegovina ha conseguido traer la élite juvenil europea a casa antes de tener una estructura capaz de ofrecer una oportunidad estable a muchas de sus propias niñas. Ahora quiere utilizar el campeonato para empezar a construirla.

El objetivo inmediato parece pequeño y, precisamente por eso, resulta revelador: pasar de 91 a 200 jugadoras sub-11 registradas al final de la temporada 2026/27.

La otra Bosnia juega estos días un partido mucho más largo que el que disputará la selección masculina ante Estados Unidos. No se resolverá en noventa minutos ni aparecerá completo en un marcador. Consiste en conseguir que una niña que vea a las mejores futbolistas jóvenes del continente encuentre después un lugar donde empezar.

El torneo que debe dejar equipos

Bosnia y Herzegovina organiza por primera vez una fase final del Europeo femenino sub-19. También es la primera participación de su selección en el campeonato: no superó una fase clasificatoria, sino que obtuvo la plaza como anfitriona.

Los resultados han mostrado la distancia que todavía la separa de las potencias de su edad. Bosnia perdió 0-5 ante Alemania en su estreno y volvió a caer 0-5 frente a Suecia. Antes de disputar su último encuentro contra Polonia, ya sabe que no podrá alcanzar las semifinales.

Las derrotas pueden leerse como una señal de todo lo que falta. También como una explicación de por qué el torneo no puede limitarse a los partidos de la selección anfitriona.

Bosnia ya comprobó en 2022 que era capaz de organizar una gran competición, cuando acogió el Europeo femenino sub-17, la primera fase final de UEFA celebrada en el país. Cuatro años después, la federación quiere que el nuevo campeonato deje algo más difícil de conservar que unas buenas imágenes, estadios preparados o una generación que se haya enfrentado a rivales de máximo nivel.

Quiere que deje equipos.

La federación bosnia y UEFA han previsto organizar durante el Europeo diez festivales de fútbol en distintas ciudades. La intención es llevar el torneo más allá de Sarajevo y Zenica, acercar el trofeo a diferentes comunidades y ofrecer actividades a unas 2.000 niñas. Las participantes podrán probar el fútbol, conocer el programa Playmakers de UEFA e incorporarse a sesiones organizadas por clubes.

El siguiente paso será crear seis nuevos equipos femeninos sub-11 y poner en marcha una competición para esa categoría. Los clubes que los inscriban antes de que termine la temporada 2026/27 podrán acceder a vales para material y a oportunidades de formación UEFA C para su personal técnico.

Ivana Vlaić, responsable del desarrollo del fútbol femenino en la federación bosnia, ha explicado que el propósito es incorporar al mayor número posible de equipos sub-11 a competiciones organizadas y construir una base que pueda sostenerse a largo plazo.

El legado, por tanto, tiene una medida concreta. El Europeo no habrá cumplido su objetivo únicamente si las gradas responden o si la final ofrece una buena imagen del país. También deberá conseguir que parte de esas 2.000 niñas continúe jugando cuando el trofeo ya no esté de visita.

Por primera vez, una estrategia propia

El campeonato llega cuando Bosnia y Herzegovina acaba de comenzar una etapa distinta en el desarrollo de su fútbol femenino.

En noviembre de 2024, la federación presentó Our Time, Our TurnNuestro tiempo, nuestro turno—, la que define como su primera estrategia dedicada específicamente al fútbol de mujeres y niñas. El plan comprende el periodo 2025-2029 y fue elaborado con el apoyo de UEFA.

No se limita a la selección absoluta. Está dividido en siete áreas que abarcan la participación, la detección y el desarrollo del talento, las selecciones nacionales, los clubes y las competiciones, la formación de profesionales, las instalaciones, la organización interna y la comunicación.

Entre sus objetivos aparecen aumentar el número de jugadoras, ayudar a los clubes a detectar y acompañar el talento, mejorar el nivel de las selecciones, utilizar las licencias de los clubes para impulsar las secciones femeninas, formar a más entrenadoras y árbitras y crear un centro nacional destinado a mujeres y niñas.

Sobre el papel, son propósitos reconocibles en casi cualquier estrategia deportiva. El Europeo sub-19 permite comprobar cómo pretenden traducirse en acciones: festivales, equipos nuevos, una competición para las edades más pequeñas, material y técnicos con formación.

Esa traducción importa. Durante demasiado tiempo, el fútbol femenino ha acumulado planes que prometían crecimiento sin precisar quién debía abrir el siguiente equipo, dónde jugarían las niñas o cómo se sostendría la actividad cuando terminase una campaña de promoción.

Bosnia ha fijado al menos un primer punto de llegada que podrá comprobarse: 200 jugadoras sub-11.

La cifra seguiría siendo modesta. Pero obliga a pasar de las intenciones al registro federativo.

Una estructura construida hace poco

El proyecto parte de un ecosistema pequeño y relativamente reciente.

La liga femenina estatal unificada no comenzó hasta la temporada 2013/14. Hasta entonces, las competiciones estaban condicionadas por la compleja organización territorial del país y el título nacional se resolvía mediante fases posteriores entre equipos procedentes de estructuras distintas.

Gran parte del crecimiento ha descansado además sobre un solo club. El SFK 2000 Sarajevo acaba de conquistar su vigesimocuarto campeonato consecutivo, una racha que UEFA presenta como récord mundial. También ha participado durante 23 temporadas seguidas en las competiciones europeas.

Su continuidad ha permitido formar futbolistas, sostener una referencia nacional y ofrecer una salida competitiva a varias generaciones. Pero una hegemonía tan prolongada muestra igualmente cuánto queda por desarrollar a su alrededor. Cuando el mismo equipo gana durante más de dos décadas, su éxito habla también de la dificultad del resto para acercarse.

El plan 2025-2029 intenta que el sistema deje de depender de unas pocas instituciones y personas. Crear seis equipos sub-11 no transformará por sí solo una competición ni reducirá inmediatamente la diferencia con Alemania, Suecia o España. Pero abre el principio de una ruta que hasta ahora no existía para muchas niñas: empezar juntas, competir contra otras niñas y permanecer dentro del fútbol cuando avanzan de edad.

Cerca, pero todavía fuera

La selección absoluta demuestra que Bosnia no parte de cero.

En la reciente fase europea de clasificación para el Mundial de Brasil 2027 terminó con 11 puntos, los mismos que Lituania y Estonia. Lituania ganó el grupo y accedió a las eliminatorias, mientras Bosnia volvió a quedarse en la Liga C y fuera de un gran torneo.

El país dispone de futbolistas capaces de competir y de una generación que ha podido acercarse a la clasificación. Lo que todavía no tiene es una base suficientemente amplia para garantizar que cada avance sobreviva a las jugadoras que lo protagonizan.

Ese es el espacio que pretende ocupar la estrategia. No se trata únicamente de encontrar una generación capaz de aproximarse una vez a un gran torneo. Se trata de construir las condiciones para que la siguiente no tenga que empezar de nuevo desde un grupo reducido, un club dominante y las futbolistas que lograron encontrar su camino casi por excepción.

También por eso importan las dos derrotas de la sub-19. No invalidan la organización del campeonato ni convierten a Bosnia en una anfitriona equivocada. Muestran el nivel que debe alcanzar y la cantidad de trabajo que existe debajo de una selección juvenil capaz de competir en Europa: niñas que empiezan antes, clubes suficientes, entrenadores preparados y partidos adecuados durante cada etapa de formación.

La élite que estos días visita Bosnia no nació al llegar a la categoría sub-19. Se construyó mucho antes.

Después del 10 de julio

El 10 de julio, una selección levantará el trofeo en Grbavica. Las jugadoras regresarán a sus clubes, los estadios recuperarán su actividad habitual y el Europeo abandonará Bosnia y Herzegovina.

El resultado más importante para el país anfitrión no se conocerá esa noche.

Habrá que esperar para saber cuántos de los seis equipos proyectados llegaron a crearse, cuántas niñas acudieron por primera vez a un entrenamiento, cuántas continuaron después de los festivales y si las 91 jugadoras sub-11 se convirtieron realmente en 200.

El lema elegido por la federación dice que este es su tiempo y su turno. El Europeo ofrece el escenario para pronunciarlo. Lo que ocurra después decidirá si también consigue convertirlo en una estructura.

Para Bosnia, el verdadero legado no será haber reunido durante dos semanas a las mejores futbolistas jóvenes de Europa. Será que, cuando una niña las vea y quiera parecerse a ellas, ya no tenga que preguntar demasiado para encontrar un equipo.

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Redacción · FemGol

Equipo Editorial

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