LA OTRA SELECCIÓN · CABO VERDE
Durante el Mundial masculino, FemGol recorre la historia de algunas de las selecciones femeninas de los países que saltan al campo. Porque el fútbol de un país no cabe en un solo equipo.
El Mundial descansa hoy.
Cabo Verde lleva exactamente dos semanas fuera de él. Argentina necesitó 120 minutos y un gol en propia puerta en el 111 para imponerse por 3-2 a una selección que había igualado dos veces.
Fue el final de un estreno extraordinario. Cabo Verde fue la única de las cuatro debutantes que alcanzó las eliminatorias y terminó segunda de su grupo después de empatar sus tres partidos ante España, Uruguay y Arabia Saudí.
Pero el verano internacional de Cabo Verde no ha terminado.
Mientras la selección masculina regresaba de Norteamérica, la femenina comenzaba en Praia la preparación para la competición más importante de su historia. El 29 de julio se enfrentará a Ghana en Casablanca. Después jugará contra Malí, el 2 de agosto, y Camerún, el día 6. Serán los primeros partidos de Cabo Verde en una fase final de la Copa Africana de Naciones femenina.
También pueden ser el comienzo de otro camino hacia un Mundial.
Las dos primeras selecciones del grupo avanzarán a los cuartos de final. Las cuatro semifinalistas obtendrán una plaza directa para Brasil 2027. Las cuatro derrotadas en cuartos disputarán después dos eliminatorias: las ganadoras accederán a la repesca intercontinental.
Para una selección que todavía no ha cumplido ocho años, la mayor competición del planeta ya no pertenece únicamente al terreno de la imaginación.
El primer partido fue en 2018
La historia internacional de Cabo Verde comenzó el 16 de noviembre de 2018.
Aquel día, la selección femenina recibió a Guinea-Bisáu en el Estadio Nacional y perdió por 1-0. No fue una derrota dentro de una trayectoria antigua, sino el primer partido de una selección creada aquel mismo mes por la Federación Caboverdiana de Fútbol.
El segundo encuentro llegó seis meses después.
El 11 de mayo de 2019, Cabo Verde volvió a enfrentarse a Guinea-Bisáu, esta vez en el estadio Lino Correia de Bisáu. Ganó por 2-1. Wendy Silva marcó el primer gol de la historia de la selección y Jocilene Semedo consiguió el tanto de la primera victoria.
Entre aquella tarde y el próximo debut continental habrán transcurrido poco más de siete años.
El crecimiento no fue lineal ni estuvo acompañado por un calendario abundante. Cabo Verde tuvo que construir una selección mientras competía, reunir futbolistas de las islas y de la diáspora y aprovechar cada torneo regional para reducir la distancia respecto a los países con estructuras femeninas más asentadas.
En su primera participación en el campeonato de la zona oeste africana, en 2020, terminó en cuarta posición. Tres años después, cuando el torneo se disputó en la isla de Sal, alcanzó la final. Senegal ganó el título por 1-0, pero Cabo Verde había pasado de disputar su primer encuentro a jugar por un trofeo internacional en menos de cinco años.
Ivânia Moreira, conocida como Vá, se convirtió en una de las imágenes de aquel salto. La delantera marcó siete goles durante el torneo regional de 2023 y fue la principal referencia ofensiva de un equipo que había anotado doce tantos antes de la final.
Dos años después volvería a aparecer en el partido que cambió definitivamente la historia de la selección.
La primera puerta se cerró ante Nigeria
Cabo Verde afrontó en 2023 su primera fase de clasificación para una Copa Africana de Naciones femenina.
Superó a Liberia, pero la segunda eliminatoria colocó delante a Nigeria. Las Super Falcons ganaron por 5-0 en Abuya y también se impusieron por 2-1 en Praia. El 7-1 global mostró la distancia que todavía existía entre una selección recién llegada y la gran potencia histórica del continente.
Cabo Verde no necesitó demasiado tiempo para volver a intentarlo.
En la clasificación para la edición de 2026 empató 2-2 contra Guinea en campo neutral y ganó la vuelta por 4-1 en Praia. El resultado le permitió acceder a la eliminatoria decisiva contra Malí, una selección con mucha más experiencia en la competición.
El primer partido pareció repetir una historia conocida.
Malí ganó por 0-1 en el Estadio Nacional con un gol en el minuto 81. Cabo Verde debía remontar cuatro días después en Bamako, lejos de casa y ante un rival que ya había disputado varias fases finales.
Lo hizo en menos de media hora.
Larissa Melo abrió el marcador en el minuto 14. Ivânia Moreira anotó el segundo en el 17. Eleia Vieira hizo el tercero en el 24. Cabo Verde había viajado a Malí con una desventaja y llegó al descanso con la eliminatoria en sus manos.
Un gol en propia puerta amplió después la diferencia. Malí reaccionó con dos tantos, pero el 4-2 dio a las caboverdianas un triunfo global por 4-3 y la primera clasificación continental de su historia.
Nita y una selección entre las islas y la diáspora
Al frente del equipo está Silvéria Nédio, Nita, una antigua internacional caboverdiana de balonmano que cumplió 60 años en enero. Ahora conducirá a su país hacia su primera Copa Africana femenina.
Junto a ella aparece la capitana Varsénia da Luz, una de las futbolistas que han acompañado el crecimiento de la selección desde sus primeros años.
La construcción del equipo también refleja una realidad conocida por la selección masculina: Cabo Verde no termina en los límites del archipiélago.
En la prelista de 23 futbolistas anunciada para preparar el torneo, solo tres aparecían vinculadas a un club caboverdiano. Las demás competían principalmente en Portugal, pero también en Francia, Inglaterra, Polonia, Malta y Chequia.
La diáspora permite ampliar una base todavía pequeña y reunir experiencias formadas en campeonatos muy distintos.
Nita ha insistido, sin embargo, en que el fútbol femenino debe construir su propio camino y no limitarse a vivir a la sombra de los éxitos de la selección masculina. La clasificación continental es una oportunidad para afirmarlo dentro del país y demostrar que el equipo no aparece únicamente como acompañante de otra historia.
Las jugadoras tampoco viajan a Marruecos presentándose como invitadas.
Evy Pereira ha descrito al grupo como unido, determinado y convencido de que puede hacer “algo muy bonito”. Luana Moniz, una de las debutantes incorporadas durante la preparación, fue más concreta: el objetivo es superar la fase de grupos.
No será sencillo. Ghana ha disputado tres Mundiales y Camerún ha jugado dos. Malí, además, es precisamente el rival al que Cabo Verde tuvo que eliminar para llegar hasta aquí.
Pero la selección ya ha aprendido que una historia corta no tiene por qué ser una historia pequeña.
La masculina llegó a su primer Mundial, empató sus tres encuentros de la fase de grupos, alcanzó las eliminatorias y obligó a Argentina a sobrevivir durante 120 minutos.
La femenina se presenta ahora en su primer gran torneo después de transformar una selección creada en noviembre de 2018 en una de las dieciséis participantes de la Copa de África.
Cabo Verde ya sabe cómo se entra por primera vez en un Mundial sin comportarse como un invitado.
El 29 de julio, la otra selección comenzará a perseguir el suyo.