LA OTRA SELECCIÓN · ARGENTINA
Durante el Mundial masculino, FemGol recorre la historia de algunas de las selecciones femeninas de los países que saltan al campo. Porque el fútbol de un país no cabe en un solo equipo.
Esta noche, Argentina e Inglaterra se enfrentarán en Atlanta por un lugar en la final del Mundial.
Para Lionel Messi será el primer partido contra la selección inglesa. Para el fútbol argentino, otro capítulo de un enfrentamiento asociado inevitablemente a Diego Maradona, el Estadio Azteca y los dos goles de 1986.
Pero Maradona tampoco fue el primero.
Quince años antes, otra zurda argentina había visto el número diez frente a Inglaterra en el mismo estadio.
El 21 de agosto de 1971, Argentina derrotó 4-1 a Inglaterra en un campeonato mundial femenino que no estaba organizado ni reconocido por la FIFA. Más de 100.000 personas asistieron al encuentro en el Estadio Azteca. Los cuatro goles argentinos fueron obra de Elba Selva.
Aquel equipo estaba compuesto por diecisiete jugadoras que habían viajado sin entrenador, cuerpo médico ni respaldo de la Asociación del Fútbol Argentino. Tuvieron que completar su indumentaria, coser los números en las camisetas y compartir el material disponible. No eran profesionales: trabajaban, cuidaban de sus familias y jugaban en los espacios que conseguían abrirse dentro de un deporte que todavía las trataba como una anomalía.
Elba Selva trabajaba en una fábrica de alambres y tenía un hijo de dos años. Dudó antes de aceptar la convocatoria porque el viaje implicaba abandonar temporalmente su empleo y sus responsabilidades familiares sin ninguna garantía a cambio.
Finalmente fue a México, recibió la camiseta número diez y protagonizó una de las actuaciones más extraordinarias de la historia del fútbol argentino.
Argentina terminó cuarta en el torneo. La victoria sobre Inglaterra no dio lugar a una competición estable, contratos para las futbolistas ni un proyecto de selección continuado. El equipo regresó a casa y muchas de sus integrantes volvieron inmediatamente a sus trabajos.
Tampoco Elba Selva se convirtió entonces en una figura popular.
Mientras el partido de 1986 era repetido, celebrado y transmitido de generación en generación, el 4-1 de 1971 quedó conservado principalmente en la memoria de sus protagonistas. Durante décadas, aquellas jugadoras apenas ocuparon espacio en el relato oficial del deporte argentino.
Hoy son conocidas como Las Pioneras.
Su historia comenzó a recuperarse gracias a las propias futbolistas y al trabajo de investigadoras y periodistas. El reconocimiento institucional llegó casi medio siglo después, cuando la Ley 27.596 declaró el 21 de agosto como el Día de las Futbolistas Argentinas.
La fecha elegida no recuerda un título reconocido por la FIFA ni una decisión federativa. Conmemora una victoria conseguida por un equipo que representó a Argentina sin recibir el respaldo de sus instituciones.
La selección femenina argentina tuvo que avanzar durante décadas sin una estructura estable.
No disputó su primer Mundial oficial hasta 2003. Tres años después consiguió el mayor título de su historia al derrotar 2-0 a Brasil en Mar del Plata y ganar el Sudamericano de 2006. Aquel resultado rompió la hegemonía brasileña, clasificó a Argentina para el Mundial de 2007 y abrió la puerta de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, la única participación olímpica del equipo hasta ahora.
Las campeonas de 2006 bautizaron aquel triunfo como la hazaña invisible.
La expresión resumía una realidad que no había cambiado tanto como los resultados. En 2017, las internacionales se declararon en huelga para reclamar el pago de sus dietas y unas condiciones mínimas de trabajo. Dos años después, la AFA y Futbolistas Argentinos Agremiados firmaron el acuerdo que inició la profesionalización de la Primera División, aunque solo una parte de las futbolistas quedó protegida por contratos.
La selección actual compite en un contexto diferente y ha conseguido algo que durante décadas parecía imposible: continuidad. Ahora intenta transformar esa presencia habitual en un salto competitivo.
Argentina terminó tercera e invicta en la Copa América Femenina de 2025. Ganó sus cuatro partidos de la fase de grupos, perdió la semifinal ante Colombia en la tanda de penaltis y superó después a Uruguay, también desde los once metros, en el encuentro por el tercer puesto.
Después llegó la primera Liga de Naciones Femenina de la CONMEBOL. El equipo dirigido por Germán Portanova terminó segundo, con cinco victorias, tres empates y ninguna derrota, y obtuvo una de las dos plazas directas para el Mundial de Brasil 2027.
Será la quinta participación mundialista de Argentina y la tercera consecutiva.
El siguiente paso continúa pendiente. Argentina todavía no ha ganado un partido en un Mundial femenino de la FIFA. En 2019 consiguió sus primeros puntos y remontó tres goles ante Escocia; en 2023 volvió a quedar eliminada en la fase de grupos.
Brasil 2027 ofrecerá una nueva oportunidad para conseguir esa primera victoria y alcanzar por primera vez las eliminatorias.
Esta noche, la atención estará puesta en Messi y la memoria regresará inevitablemente a Maradona.
Pero la historia argentina frente a Inglaterra no pertenece solamente a ellos.
Antes de los dos estuvo Elba Selva.
Y cuando tuvo su oportunidad, no marcó dos goles.
Marcó cuatro.
