El último partido en el que Cabo Verde consiguió marcar fue contra Malí.
Marcó tres veces. El cuarto gol de aquella noche lo puso Malí en su propia portería.
La selección caboverdiana perdió 1-0 en Praia el primer encuentro de la última ronda clasificatoria para la Copa Africana. Llegó a Bamako obligada a remontar y ganó 4-2 para imponerse por 4-3 en el resultado global.
Cabo Verde entró por primera vez en el torneo. Malí quedó eliminada.
La ampliación de doce a dieciséis participantes le concedió después una plaza mediante el ranking FIFA y volvió a reunirlas en el Grupo D.
Nueve meses más tarde se encuentran de nuevo en Casablanca. Desde aquel 4-2, Cabo Verde ha disputado cinco partidos, ha empatado uno, ha perdido cuatro y no ha marcado ningún gol.
Malí solo remató una vez a puerta contra Camerún
Malí comenzó el torneo con una derrota por 2-1 ante Camerún.
El resultado no reflejó por completo lo ocurrido. Las malienses generaron 1,47 goles esperados, ligeramente por encima de los 1,31 de Camerún, pero solo enviaron uno de sus ocho remates entre los tres palos.
Fue el penalti convertido por Aïssata Traoré en el minuto 30.
Ninguno de los otros siete disparos obligó a intervenir a Michaely Bihina. Camerún, en cambio, encontró dos goles en cuatro remates a puerta gracias a Ngah Manga.
Malí tuvo únicamente un 33 % de posesión y completó 96 de los 191 pases que intentó, un 50 %. Su partido se sostuvo sobre la resistencia: realizó 44 despejes, ganó 58 duelos y llegó al descanso con un resultado que todavía le permitía competir.
Después ya no volvió a rematar a puerta.
La derrota prolongó dos secuencias. Malí encadena tres partidos perdidos en la Copa Africana y cuatro sin ganar. Además, solo ha mantenido su portería a cero una vez en los 28 encuentros que ha disputado en la competición.
Cabo Verde resistió, pero apenas pudo salir
Cabo Verde tuvo un estreno aún más exigente.
Ghana remató 26 veces, generó 3,13 goles esperados y ganó 2-0. Doris Boaduwaa abrió el marcador en el minuto 6 y la misma Eleia Vieira que había marcado en Bamako marcó después en su propia portería.
La debutante pasó casi todo el encuentro defendiéndose. Realizó 51 despejes y su guardameta, Jacinta Rodrigues, completó cinco paradas. Solo consiguió un disparo entre los tres palos, obra de Sandra Soares-Martins.
En la segunda parte produjo 0,02 goles esperados.
El encuentro terminó además con la expulsión directa de Kleydiana Borges en el minuto 90+2. Fue un final difícil para una selección que ya acumulaba cuatro partidos consecutivos sin marcar antes de comenzar el torneo.
La resistencia evitó una derrota más amplia, pero no resolvió la dificultad que arrastra desde su clasificación: Cabo Verde no ha vuelto a convertir una ocasión desde aquella noche de Bamako.
La segunda jornada suele rescatar a Malí
La historia ofrece a Malí una razón para confiar.
Cuatro de sus seis victorias en la Copa Africana llegaron en el segundo partido de la fase de grupos. Su balance en esa jornada es de cuatro triunfos, dos empates y dos derrotas.
Además, lleva cuatro participaciones consecutivas sin perder su segundo encuentro. Ganó en 2010, 2016 y 2018 y empató 1-1 con Ghana en la edición de 2024.
Esta vez necesita prolongar la secuencia ante la selección que le quitó en el campo la plaza que después le devolvió la ampliación.
Las dos llegan sin puntos. Si Ghana y Camerún empatan antes, la derrota eliminaría a Malí o a Cabo Verde. Si aquel partido tiene ganador, quien pierda aquí seguiría vivo solo matemáticamente: necesitaría ganar en la última jornada y depender de otros resultados y de los desempates.
Un empate conservaría las posibilidades de las dos, pero podría alejarlas todavía más de Ghana y Camerún.
Cabo Verde ya demostró que puede eliminar a Malí.
Ahora necesita volver a marcar.
Malí–Cabo Verde
Domingo, 2 de agosto · 21:00 en Marruecos
Estadio Larbi Zaouli, Casablanca