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LA OTRA SELECCIÓN

Croacia también juega: la estructura que empezó décadas después

Croacia se despidió del Mundial masculino ante Portugal después de haber convertido a un país de menos de cuatro millones de habitantes en una potencia. Su selección femenina nunca ha disputado un gran torneo, pero afrontará ante Islandia la repesca de Brasil 2027 mientras intenta construir, con décadas de retraso, una estructura equivalente.

Bandera de Croacia ondeando en un ferry con la localidad de Makarska al fondo.
Bandera de Croacia ondeando en un ferry con la localidad de Makarska al fondo.Jules Verne Times Two / www.julesvernex2.com, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

LA OTRA SELECCIÓN · CROACIA

Durante el Mundial masculino, FemGol recorre la historia de algunas de las selecciones femeninas de los países que saltan al campo. Porque el fútbol de un país no cabe en un solo equipo.


Croacia ya está fuera del Mundial. Portugal puso fin en dieciseisavos de final a la etapa más exitosa de su historia: Zlatko Dalić dejó el cargo después de haber conducido al país a la final de 2018, al tercer puesto de 2022 y a otra participación mundialista en 2026.

La otra selección croata también nació después de la independencia. Disputó su primer partido internacional en 1993, pero nunca se ha clasificado para un Mundial ni para una Eurocopa.

Los dos equipos compartían país, federación y camiseta.

No compartían el mismo camino.

El modelo croata no llegaba a las niñas

El éxito masculino no procede únicamente de una generación irrepetible. Croacia desarrolló una red de clubes, entrenadores y competiciones capaz de identificar talento y preparar futbolistas para ligas más poderosas.

Durante décadas, esa estructura no tuvo un equivalente femenino.

La primera división existe desde 1992, pero faltaba un recorrido completo hasta ella. Había pocas jugadoras, pocos clubes y escasas competiciones nacionales de formación. Una niña podía jugar al fútbol, pero sus posibilidades dependían demasiado del lugar en el que hubiera nacido y de encontrar cerca uno de los equipos que podían recibirla.

Croacia empezó a corregir ese vacío en 2020 con la creación de las ligas nacionales femeninas sub-15 y sub-17. Las primeras jugadoras que crecieron dentro de ese nuevo sistema comienzan ahora a llegar a la selección absoluta.

Todavía no es una generación capaz de competir con las mejores selecciones europeas. Sí es una generación que ha podido recorrer un camino más reconocible que sus predecesoras.

El playoff no oculta la distancia

La clasificación para el Mundial de 2027 ha ofrecido una primera señal de progreso.

Croacia ganó cinco de sus seis partidos ante Kosovo, Bulgaria y Gibraltar. Terminó con 15 puntos, empatada con Kosovo, y entró en el playoff como una de las dos mejores segundas de la Liga C.

El balance necesita contexto. Croacia respondió a la obligación de ganar casi todos sus encuentros, pero no consiguió imponerse en un grupo alejado de la élite europea. Incluso sufrió para vencer por 0-1 en Gibraltar.

En octubre se enfrentará a Islandia, una selección de la Liga A que ha disputado cinco Eurocopas. La ida se jugará en Croacia y la vuelta en territorio islandés. Si da la sorpresa, todavía deberá superar una segunda eliminatoria contra Portugal o Irlanda del Norte.

La repesca no demuestra que Croacia esté cerca del Mundial. Le permite comprobar cuánto le falta.

Los objetivos todavía son los cimientos

En mayo, la federación croata presentó su estrategia para el periodo 2026–2030. El documento lleva un título deliberadamente incómodo: Las mujeres (no) pertenecen al fútbol.

Sus objetivos son superar las 4.000 futbolistas federadas, crear competiciones sub-13 en todas las regiones, reducir el abandono después de los 18 años y consolidar una primera división formada por ocho clubes estables. También pretende aumentar el número de entrenadoras y mejorar la visibilidad del fútbol femenino.

No es el plan de un país que esté terminando su transformación. Es el de uno que todavía está colocando las bases.

La diferencia con la selección masculina no se explica por una capacidad especial de los futbolistas croatas para jugar al fútbol. Ellos tuvieron clubes, competiciones y caminos capaces de convertir el talento en rendimiento. Muchas niñas ni siquiera pudieron comprobar si poseían ese talento.

Islandia puede eliminar a Croacia en octubre y dejarla otra vez fuera de un gran torneo. Sería el desenlace previsible. El verdadero cambio no dependerá solamente de esa eliminatoria, sino de que las jóvenes que empiezan a jugar hoy encuentren una estructura que antes no existía.

Croacia ya demostró que un país pequeño puede construir una gran selección.

Ahora tiene que conseguir que ese conocimiento también les pertenezca a ellas.

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Redacción · FemGol

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