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LA OTRA SELECCIÓN

Suiza también juega: la primera licencia fue un error

Mientras Suiza se juega ante Colombia un puesto en los cuartos de final del Mundial masculino, la selección femenina prepara la repesca hacia Brasil 2027. Su historia comenzó con Madeleine Boll, una niña que recibió una licencia por equivocación y la perdió cuando la federación descubrió que no era un niño. Sesenta años después, la mascota de la Eurocopa organizada por Suiza llevaba su nombre.

La selección femenina de Suiza antes del amistoso contra Suecia del 5 de abril de 2015.
La selección femenina de Suiza antes del amistoso contra Suecia del 5 de abril de 2015.Anders Henrikson

LA OTRA SELECCIÓN · SUIZA

Durante el Mundial masculino, FemGol recorre la historia de algunas de las selecciones femeninas de los países que saltan al campo. Porque el fútbol de un país no cabe en un solo equipo.


Suiza vuelve a jugar hoy en Vancouver. Después de eliminar a Argelia por 2-0, la selección masculina se enfrenta a Colombia por un puesto entre los ocho mejores del Mundial.

La historia de su otra selección también puede contarse a través de una puerta que parecía cerrada.

La primera vez que una niña obtuvo una licencia de futbolista en Suiza fue por error.

La jugadora que no debía estar allí

Madeleine Boll tenía 12 años y entrenaba con los juveniles del Sion. En 1965, la federación suiza le expidió por equivocación un pase de jugador y le permitió competir con el equipo.

La licencia le dio acceso a un lugar que el reglamento no había reservado para ella. Boll disputó con los juveniles del Sion el partido preliminar de un encuentro europeo entre el primer equipo y el Galatasaray. Su presencia llamó la atención de la prensa internacional.

Entonces la federación reparó en el error.

Le retiró la ficha y explicó que solo podían ser inscritos jugadores varones. Madeleine había sido la primera futbolista con licencia del país y también la primera en perderla por ser una niña.

La decisión consiguió apartarla de las competiciones oficiales. No consiguió cerrar el camino que acababa de señalar.

Construir una liga sin esperar permiso

Madeleine Boll no era la única.

El FC Goitschel, uno de los primeros equipos femeninos del país, pidió a la federación poder disputar partidos oficiales. La solicitud fue rechazada. Como alternativa, la institución ofreció a las jugadoras formarse como árbitras.

Catorce aceptaron.

No podían participar en los encuentros, pero sí aprender a dirigirlos.

Las futbolistas terminaron organizándose al margen de la estructura principal. En 1969 disputaron un primer campeonato oficioso y el 24 de abril de 1970 fundaron en Berna la Liga Suiza de Fútbol Femenino, formada inicialmente por diez clubes.

La integración completa en la federación no llegó hasta 1993. Habían pasado 28 años desde la licencia retirada a Madeleine Boll.

Un Mundial después de 45 años

La existencia de una competición no garantizó un desarrollo inmediato.

Suiza abrió su primer centro específico de formación para niñas en 2004. La selección absoluta tuvo que esperar hasta 2015 para clasificarse por primera vez para un Mundial.

En Canadá alcanzó los octavos de final. Durante la fase de grupos derrotó 10-1 a Ecuador y Fabienne Humm marcó tres goles en ese lapso de cinco minutos, el triplete más rápido de la historia de la competición.

Suiza regresó al Mundial en 2023. Terminó primera de su grupo, por delante de Noruega y de la coanfitriona Nueva Zelanda, y volvió a alcanzar los octavos. España, que terminaría proclamándose campeona, detuvo allí su recorrido.

La selección ya había encontrado su lugar en los grandes torneos. Todavía no había logrado superar la fase de grupos de una Eurocopa.

Para hacerlo tuvo que jugar en casa.

Madeleine volvió convertida en Maddli

La mascota de la Eurocopa de 2025 fue una cachorra de san bernardo llamada Maddli.

El nombre era un homenaje a Madeleine Boll.

Sesenta años después de que la federación retirara su licencia, aquella niña representaba el mayor torneo de fútbol femenino celebrado en Suiza. Maddli apareció junto a las selecciones, recorrió las sedes y recibió a una generación que ya no necesitaba un error administrativo para encontrar su sitio en el fútbol.

La selección anfitriona perdió su primer encuentro ante Noruega, venció después a Islandia y llegó a la última jornada obligada a puntuar contra Finlandia.

Perdía 1-0 cuando Riola Xhemaili empató en el tiempo añadido. El gol clasificó a Suiza para los cuartos de final de una Eurocopa por primera vez.

El torneo dejó también una imagen que iba más allá de los resultados. Un total de 34.063 personas asistieron al debut en Basilea, entonces récord para un partido de la selección femenina. Antes del encuentro contra Islandia, 14.000 aficionados caminaron juntos por las calles de Berna hacia el estadio.

España eliminó a Suiza en cuartos, pero el techo ya se había roto.

De vuelta a la Liga B

El éxito de la Eurocopa convivió con una realidad menos luminosa.

Un mes antes del torneo, Suiza había descendido a la Liga B de la Nations League después de terminar última de su grupo con dos puntos. En noviembre, la federación decidió no renovar el contrato de Pia Sundhage, la entrenadora que había dirigido el histórico campeonato en casa.

Su sustituto fue Rafel Navarro. El técnico catalán llegó después de seis temporadas como asistente en el Barcelona y firmó hasta 2029. La federación le encargó construir una idea basada en la técnica, la creatividad y la inteligencia colectiva.

Suiza respondió ganando su grupo de clasificación para el Mundial con 16 puntos de 18 posibles. El primer puesto le devolvió a la Liga A y le permitió entrar como cabeza de serie en la repesca.

En octubre se enfrentará a Israel. Si supera la eliminatoria, deberá jugar contra Kosovo o Austria por una plaza en Brasil 2027. Los siete vencedores mejor situados de la segunda ronda se clasificarán directamente; el octavo tendrá que acudir a la repesca intercontinental.

En 1965, Madeleine Boll entró en el fútbol oficial porque alguien cometió un error.

Cuando la federación descubrió que era una niña, le retiró el permiso.

Sesenta años después, su nombre recorría los estadios de una Eurocopa y la selección suiza disputaba por primera vez sus cuartos de final.

Ahora el camino conduce a Brasil.

Esta vez, Suiza no necesita que nadie se equivoque para dejarla entrar.

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Redacción · FemGol

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