LA OTRA SELECCIÓN · TURQUÍA
Durante el Mundial masculino, FemGol recorre la historia de algunas de las selecciones femeninas de los países que saltan al campo. Porque el fútbol de un país no cabe en un solo equipo.
El 31 de octubre de 2023, Turquía ganó 1-0 a Luxemburgo en Çorum.
Birgül Sadıkoğlu marcó el único gol del partido, en el minuto 14. Todavía quedaban dos jornadas por disputar, pero la clasificación ya no podía cambiar lo importante: Turquía era campeona de su grupo y abandonaba la Liga C.
No había conseguido una plaza en una Eurocopa ni en un Mundial. Tampoco había derrotado a una de las grandes selecciones europeas.
Había subido una división.
En el fútbol internacional femenino, donde cada selección comienza el ciclo situada en un nivel determinado y debe ganarse el derecho a enfrentarse a rivales superiores, aquello no era un detalle administrativo.
Era el primer peldaño.
Dieciséis a cero
La Nations League femenina comenzó en septiembre de 2023 con Turquía situada en la Liga C, el último nivel europeo.
Sus rivales fueron Georgia, Lituania y Luxemburgo.
La selección turca ganó los seis partidos. Marcó dieciséis goles y no recibió ninguno. Venció en campos donde estaba obligada a hacerlo, resolvió encuentros cerrados y terminó el grupo con los dieciocho puntos posibles.
El ascenso quedó asegurado frente a Luxemburgo, pero Turquía no se detuvo después de conseguirlo. Ganó también los dos partidos restantes y completó una fase perfecta.
La cifra parecía sencilla: seis victorias, dieciséis goles, cero en contra.
Su verdadero significado apareció más tarde.
Subir a la Liga B suponía dejar de jugar solamente contra selecciones situadas en la parte baja del continente. A partir de entonces, cada clasificación obligaría a Turquía a medirse con equipos más desarrollados, plantillas más profesionalizadas y futbolistas acostumbradas a competir en las grandes ligas europeas.
La recompensa por ganar sería que ganar resultaría cada vez más difícil.
Eso era exactamente lo que Turquía necesitaba.
Perder más arriba
La primera prueba llegó en la clasificación para la Eurocopa de 2025.
Turquía quedó encuadrada con Suiza, Hungría y Azerbaiyán. Ya no pudo dominar todos los partidos ni mantener su portería intacta. Perdió sus dos encuentros contra la selección suiza y también cayó en Azerbaiyán.
Pero ganó los otros tres.
Derrotó dos veces a Hungría, incluida una victoria por 1-4 en Győr durante la última jornada, terminó segunda del grupo y accedió al play-off.
La diferencia con 2023 era evidente.
En la Liga C, Turquía había necesitado ganar para ascender. En la Liga B, podía perder tres partidos y aun así mantenerse dentro de la lucha por una gran competición porque también era capaz de derrotar a selecciones de su nivel.
Ucrania fue su rival en la primera eliminatoria.
El encuentro de ida, disputado en Estambul, terminó 1-1. Turquía seguía viva antes de viajar a Chisináu, donde Ucrania jugó como local debido a la guerra.
Allí perdió 2-0.
El resultado global, 3-1, eliminó a Turquía y cerró su camino hacia la Eurocopa de Suiza. La selección todavía no estaba preparada para completar el salto.
Pero ya no competía en el último nivel europeo.
Había aprendido a perder más arriba.
La futbolista que recorrió todos los peldaños
Ebru Topçu tenía quince años cuando la UEFA la presentó como una de las jóvenes más prometedoras de Turquía antes del Europeo sub-19 de 2012.
La competición se disputaba en su país. Turquía participaba como anfitriona y se estrenaba en una fase final de la categoría.
Topçu era entonces una mediapunta formada en Karadeniz Ereğlispor.
Trece años después, en abril de 2025, la Federación Turca la homenajeó por haber alcanzado el centenar de partidos con la camiseta nacional, según el cómputo de la propia federación.
Entre ambos momentos, cambió el nivel de los rivales, cambiaron las competiciones y también cambió el fútbol de clubes que rodeaba al equipo absoluto.
Topçu fue la máxima goleadora del Galatasaray que conquistó la liga turca de 2023/24, con quince tantos.
Meses después, marcó en el primer partido europeo de la historia del club, una victoria por 4-1 ante el Racing Union. Galatasaray superó después al BIIK y al Slavia de Praga para convertirse en el primer equipo turco que alcanzaba la fase de grupos de la Champions femenina.
No todos los avances ocurrieron dentro de la selección.
Mientras Turquía ascendía desde la Liga C y comenzaba a jugar eliminatorias internacionales, uno de sus clubes conseguía entrar por primera vez en el gran escaparate europeo. Las futbolistas que debían competir contra Suiza, Ucrania o la República de Irlanda empezaban a acumular experiencias que antes apenas existían en el país.
Topçu no explica por sí sola el crecimiento de Turquía.
Lo ha atravesado.
Fue la adolescente presentada como promesa cuando una fase final juvenil todavía parecía una excepción. Fue después campeona de liga, debutante en la Champions, una de las capitanas de la selección y una de las futbolistas con mayor recorrido internacional del país.
El peldaño que estuvo a punto de perder
El ascenso tampoco convirtió el progreso en una línea recta.
En la Nations League de 2025, Turquía volvió a competir en la Liga B, esta vez frente a Eslovenia, la República de Irlanda y Grecia.
Ganó sus dos partidos contra la selección griega, pero perdió los cuatro que disputó ante las otras dos rivales. Terminó tercera con seis puntos.
Dos años después de abandonar la Liga C, Turquía tuvo que jugar para no regresar a ella.
Kosovo fue su rival en la eliminatoria de permanencia. La selección turca ganó 0-4 en Pristina y 3-0 en la vuelta. El 7-0 global conservó su plaza en la Liga B y evitó que el primer ascenso terminara convertido en un viaje de ida y vuelta.
La escalera también tenía peldaños hacia abajo.
Turquía no había dejado de ser vulnerable. Había aprendido a reaccionar antes de caer.
Trece puntos
La clasificación para el Mundial de Brasil 2027 confirmó que aquella reacción había servido para algo.
Turquía volvió a competir en la Liga B. Su grupo lo formaban Suiza, Irlanda del Norte y Malta.
Comenzó con dos victorias: 3-0 contra Malta y 0-1 en Belfast. Después llegó la derrota por 3-1 en Suiza y un empate 1-1 ante el mismo rival en Sinop.
Suiza se escapó en la clasificación, pero Turquía no perdió el control de la segunda plaza.
Venció 2-1 a Irlanda del Norte y cerró la fase con otro 3-0 frente a Malta. Terminó con cuatro victorias, un empate, una derrota y trece puntos.
Tres años antes había acumulado dieciocho puntos contra Georgia, Lituania y Luxemburgo.
Ahora conseguía trece frente a Malta, Irlanda del Norte y una Suiza que había jugado el último Mundial y organizado la última Eurocopa.
La cifra era menor.
El progreso, mayor.
Turquía terminó segunda del grupo, alcanzó el play-off mundialista y ascendió hasta el puesto 46 del ranking FIFA, su primera aparición entre las cincuenta mejores selecciones del mundo.
Pero el sistema europeo no premia únicamente el avance.
También obliga a confirmarlo.
La escalera cambia de inclinación
El sorteo emparejó a Turquía con Eslovenia.
La eliminatoria se disputará a doble partido en octubre ante una selección que viene de competir en la Liga A.
Si avanza, el siguiente rival será Hungría o Países Bajos.
El nombre de la selección neerlandesa permite medir hasta qué punto ha cambiado el camino.
En septiembre de 2023, Turquía comenzaba su ascenso enfrentándose a Georgia.
Tres años después, podría tener que eliminar a una campeona de Europa y subcampeona mundial para mantener abierto su camino hacia Brasil.
Superar las dos rondas tampoco garantiza automáticamente una plaza directa. Ocho selecciones ganarán la segunda eliminatoria: las siete mejor situadas en la clasificación general de la UEFA accederán al Mundial y la restante deberá disputar el repechaje intercontinental.
Turquía no está a un partido de Brasil.
Está dentro de la parte del recorrido donde cada avance exige derrotar a alguien que comenzó por encima.
El siguiente peldaño
La selección masculina turca ha regresado este verano al Mundial después de veinticuatro años, aunque se despide en la fase de grupos.
La femenina todavía persigue la primera gran fase final absoluta de su historia. Una historia que también incluyó tres temporadas sin liga femenina, entre 2003 y 2006, y una selección absoluta cuya actividad quedó interrumpida durante aquellos años.
No ha llegado de repente. Tampoco puede explicarse mediante una generación milagrosa o una victoria aislada.
Su avance se puede seguir división por división.
Primero ganó todos los partidos de la Liga C. Después terminó segunda en una clasificación europea y disputó un play-off. Más tarde estuvo cerca de regresar al último nivel, defendió su plaza y respondió con trece puntos en el camino hacia el Mundial.
Cada vez que Turquía ha subido, el siguiente rival ha sido más fuerte.
En 2023, avanzar significaba dejar atrás a Georgia, Lituania y Luxemburgo.
En 2026 puede significar superar a Eslovenia y encontrarse después con Países Bajos.
El verbo es el mismo.
Lo que ha cambiado es la altura.
