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LA OTRA SELECCIÓN

Túnez también juega: diecisiete segundos para volver a existir

Túnez necesitó catorce años para regresar a la Copa de África y solo diecisiete segundos para marcar el gol más rápido de la historia del torneo. Desde entonces, la selección femenina intenta demostrar que volver no es lo mismo que quedarse.

LA OTRA SELECCIÓN · TÚNEZ

Durante el Mundial masculino, FemGol recorre la historia de algunas de las selecciones femeninas de los países que saltan al campo. Porque el fútbol de un país no cabe en un solo equipo.


Mariem Houij recibió el balón cuando el partido apenas había comenzado, corrió hacia el espacio, superó a la defensa de Togo, dejó atrás a la guardameta y empujó la pelota a la red.

Habían pasado diecisiete segundos.

No había dado tiempo a que el encuentro se ordenase, a que cada equipo reconociera el partido que tenía delante ni a que Túnez recordase cuánto había esperado para regresar a aquel escenario.

El cronómetro marcaba 00:17.

Era el gol más rápido de la historia de la Copa de África femenina.

Pero para Túnez no fue solo un récord.

Fue la forma más breve posible de anunciar que volvía a existir.

Catorce años

La primera participación tunecina en una fase final africana había llegado en 2008. No ganó ningún partido y quedó eliminada en la fase de grupos, pero había aparecido por primera vez en el escenario continental.

Después desapareció de la Copa de África.

No durante una temporada ni durante un ciclo de clasificación. Pasaron catorce años hasta que volvió a disputar el torneo.

Mientras otras selecciones acumulaban competiciones, generaciones y derrotas de las que aprender, Túnez tuvo que reconstruir su presencia internacional. La selección que regresó en 2022 no continuaba una historia: trataba de reanudarla.

Mariem Houij representaba esa continuidad difícil.

Llevaba años en la selección y había pasado por Francia y Turquía para desarrollar una carrera profesional lejos de casa. Durante la clasificación para la Copa de África de 2022 firmó un triplete en el partido de ida contra Guinea Ecuatorial.

Cuando Túnez volvió al torneo continental, ella llevaba demasiado tiempo esperando aquel momento.

Necesitó diecisiete segundos.

Noventa minutos que cambiaron la escala

El gol de Houij abrió una victoria por 4-1 contra Togo. Fue el primer triunfo de Túnez en una fase final de la Copa de África y su partido más goleador en la historia de la competición.

Después perdió ante Zambia y Camerún, pero el formato permitió que avanzara como una de las mejores terceras.

Túnez estaba en cuartos de final.

Sudáfrica, futura campeona, la eliminó por 1-0. El recorrido todavía concedió una última oportunidad: un partido contra Senegal por una plaza en el torneo intercontinental de repesca para el Mundial de 2023.

El encuentro terminó sin goles. Senegal ganó en los penaltis y obtuvo el billete para prolongar el camino mundialista.

Túnez se quedó a una tanda de seguir soñando con su primer Mundial femenino.

La distancia parecía pequeña. Ya no se medía en décadas de ausencia, sino en un partido, una tanda o una noche mejor.

Ese fue el cambio verdadero de 2022.

Túnez no se convirtió en una potencia. Se convirtió en una selección a la que perder empezaba a dolerle por lo que podía haber conseguido.

Trescientos ochenta y ocho minutos

El siguiente torneo debía confirmar el crecimiento.

La Copa de África de 2024, aplazada hasta julio de 2025, volvió a disputarse en Marruecos. Túnez llegó con Houij como referente, una plantilla renovada y la intención de demostrar que los cuartos de final anteriores no habían sido una excepción.

Nigeria deshizo esa expectativa en el primer partido.

La selección tunecina perdió 3-0 sin realizar ningún disparo entre los tres palos, con un 28% de posesión y solo 97 pases completados. Nunca había terminado un encuentro de la competición por debajo de los cien.

La derrota prolongó una sequía que, antes de medirse a Argelia, ya alcanzaba los 388 minutos sin marcar en la Copa de África. Desde aquel 4-1 ante Togo, Túnez había disputado cuatro partidos completos del torneo sin volver a celebrar un gol.

Contra Argelia resistió y empató 0-0.

Ante Botsuana, Yesmin Khanchouch terminó por fin una espera que rozaba ya los quinientos minutos. Marcó en el minuto 12 y devolvió durante un rato la posibilidad de clasificarse.

Túnez ganaba 1-0.

Botsuana empató en la segunda mitad y Ontlametse decidió el partido en el tiempo añadido. Túnez terminó última de grupo, con un punto, un gol a favor y ninguna victoria.

Había necesitado cerca de quinientos minutos para volver a marcar.

El tiempo añadido bastó para dejarla fuera.

Un gol

La siguiente caída había llegado antes incluso de que Túnez disputara aquel torneo.

En febrero de 2025, la selección se enfrentó a Kenia en la primera ronda de clasificación para la Copa de África de 2026. El encuentro de ida, disputado en Nairobi, terminó 0-0.

La vuelta se jugó en Susa.

Tereza Engesha marcó para Kenia durante la primera parte. Túnez tuvo el resto del partido para responder y no lo consiguió.

Un solo gol eliminó a las Águilas de Cartago.

Kenia continuó avanzando y terminó consiguiendo su clasificación para la fase final. Túnez, en cambio, quedó fuera de una edición que después sería ampliada de doce a dieciséis participantes.

No estará en Marruecos durante el verano de 2026.

La selección femenina que había tardado catorce años en regresar vuelve a observar la Copa de África desde fuera.

Diecisiete segundos

Cuando esta madrugada del viernes la selección masculina de Túnez dispute contra Países Bajos su último partido del Mundial, lo hará ya eliminada.

Su recorrido podrá resumirse en tres resultados.

El de ellas no cabe en una clasificación de tres partidos.

Su historia está hecha de tiempos que no guardan proporción: catorce años para volver, diecisiete segundos para marcar, una sequía continental que rozó los quinientos minutos y un solo gol para quedarse fuera otra vez.

Por eso aquel tanto de Mariem Houij sigue importando.

No porque convirtiera a Túnez en algo que todavía no era. Ni porque anunciara un crecimiento inevitable que después no llegó.

Importa porque demostró lo rápido que puede aparecer una selección cuando, por fin, se le permite estar.

Diecisiete segundos bastaron para volver a existir.

El problema es todo el tiempo que todavía cuesta conseguir que esa existencia no vuelva a interrumpirse.

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Redacción · FemGol

Equipo Editorial

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