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LA OTRA SELECCIÓN

Ecuador también juega: doce años después, otra vez la repesca

Un gol en el minuto 91 llevó a Ecuador a su primer Mundial. Doce años después, la selección vuelve a la repesca con Ligia Moreira todavía en el equipo y un fútbol femenino que ya no es el mismo.

Las jugadoras de Ecuador celebran con su afición la clasificación al repechaje del Mundial de Canadá 2015.
Las jugadoras de Ecuador celebran con su afición la clasificación al repechaje del Mundial de Canadá 2015.Archivo Medios Públicos EP / Wikimedia Commons · CC BY-SA 2.0

LA OTRA SELECCIÓN · ECUADOR

Durante el Mundial masculino, FemGol recorre la historia de algunas de las selecciones femeninas de los países que saltan al campo. Porque el fútbol de un país no cabe en un solo equipo.


Esta noche, Ecuador se enfrenta a Alemania con su continuidad en el Mundial en juego.

La selección masculina llega a la última jornada obligada a ganar y a mirar también hacia el otro partido del grupo para conocer su destino.

Las futbolistas ecuatorianas conocen bien esa forma de esperar.

Unas semanas antes, su partido había terminado, pero ellas seguían sobre el césped.

Habían perdido 0-1 ante Argentina en Quito. Samanta Avilés había sido expulsada en el minuto 77 y Florencia Bonsegundo había marcado el único gol del encuentro en el 90+4. La última jornada de la Liga de Naciones había terminado para Ecuador de la peor manera posible.

Sin embargo, las jugadoras todavía no podían marcharse.

La clasificación para la repesca del Mundial dependía de lo que sucedía en Asunción. Paraguay jugaba contra Colombia y un empate podía desplazar a Ecuador de la cuarta posición.

Las futbolistas ecuatorianas y argentinas permanecieron sobre el campo del Olímpico Atahualpa esperando noticias.

Colombia ganó 4-3.

Ecuador había perdido su partido, pero conservaba el último billete sudamericano hacia la repesca. Terminó con los mismos once puntos que Perú y avanzó gracias a una diferencia de goles mejor: +2 frente al -3 peruano.

No hubo un gol que celebrar ni una victoria que explicase el desenlace.

Solo la confirmación de que el Mundial todavía era posible.

Ecuador ya conocía esa sensación.

La primera vez había esperado hasta el minuto 91.

La primera repesca

El 8 de noviembre de 2014, Ecuador recibió a Trinidad y Tobago en el Olímpico Atahualpa.

La selección ecuatoriana había terminado tercera en la Copa América disputada aquel mismo año en su país. Brasil y Colombia consiguieron las plazas directas para el Mundial de Canadá. Ecuador debía jugarse la última oportunidad sudamericana contra el cuarto clasificado de la Concacaf.

El partido de ida terminó 0-0.

Ecuador atacó, acumuló ocasiones y obligó a intervenir repetidamente a la guardameta Kimika Forbes, pero no consiguió viajar con ventaja. La eliminatoria se decidiría el 2 de diciembre en Puerto España.

La vuelta avanzó hacia el mismo resultado.

Trinidad y Tobago dispuso de ocasiones para marcar. Ecuador también llegó al área rival, pero los noventa minutos estaban a punto de terminar sin goles. El empate conducía la eliminatoria a la prórroga.

Entonces llegó una acción a balón parado.

La pelota cayó dentro del área y Mónica Quinteros apareció para desviarla hacia la portería. El cronómetro ya había superado el minuto 90.

Ecuador ganó 0-1.

Aquel toque clasificó a la selección femenina para el primer Mundial de su historia.

En el once estaba Ligia Moreira. Tenía 22 años y formaba parte de una defensa que mantuvo la portería a cero durante los dos partidos de la eliminatoria.

En el banquillo estaba Vanessa Arauz. Meses después, con 26 años, se convertiría en la entrenadora más joven en dirigir a una selección en una Copa Mundial femenina.

Ecuador entró en la historia con una seleccionadora casi tan joven como sus jugadoras y un gol marcado cuando la prórroga ya parecía inevitable.

Canadá no se convirtió en costumbre

El Mundial mostró inmediatamente la distancia que todavía separaba a Ecuador de las selecciones acostumbradas a competir en ese escenario.

Perdió 6-0 contra Camerún, 10-1 ante Suiza y 1-0 frente a Japón. Angie Ponce marcó el único gol ecuatoriano del torneo. El equipo terminó su primera participación con tres derrotas, un tanto a favor y diecisiete en contra.

Los resultados permiten construir una lectura sencilla: Ecuador llegó demasiado pronto y pagó la diferencia de nivel.

Pero la pregunta más importante apareció después.

Ecuador no regresó.

Quedó fuera del Mundial de Francia 2019 y tampoco consiguió clasificarse para Australia y Nueva Zelanda 2023. La selección que había necesitado un gol en el descuento para entrar por primera vez no logró convertir aquella aparición en una presencia habitual.

Canadá fue un punto máximo, pero no creó por sí solo una estructura capaz de repetirlo.

Cuando Moreira recuerda sus primeros años como futbolista, explica que estudiaba Periodismo, trabajaba para mantenerse y entrenaba al mismo tiempo. No comprendió que podía vivir del fútbol hasta que salió de Ecuador con 26 o 27 años.

La Superliga femenina no comenzó hasta 2019.

Una década después del Mundial, el escenario era distinto. A comienzos de 2025, más de treinta futbolistas ecuatorianas competían en clubes extranjeros. Algunas jugaban en España, Italia o México; otras habían encontrado una vía de desarrollo en las universidades de Estados Unidos.

Había más caminos que en 2014.

Eso no significaba que el proceso estuviera terminado.

Moreira lo resumió antes de la Copa América de 2025: a Ecuador no le faltaban futbolistas, sino continuidad en la formación, mejores condiciones y una inversión capaz de sostenerlas desde las categorías inferiores.

El Mundial había demostrado que una generación podía llegar.

La década posterior demostró que llegar una vez no resolvía cómo producir la siguiente.

La memoria de la primera repesca

Ligia Moreira no permaneció quieta durante esos doce años.

Jugó en Colombia y Brasil antes de desarrollar buena parte de su carrera en España. Pasó por el Real Oviedo, el Racing Féminas, el Córdoba, el Alhama y la Fundación Albacete. En junio de 2025 fichó por el Villarreal.

También abrió junto a su hermana una escuela de fútbol para niñas. Empezaron con ocho alumnas y, una década después, trabajaban con más de setenta.

La jugadora que había formado parte del primer Mundial trataba de construir fuera de la selección algunas de las oportunidades que su generación apenas había encontrado.

Su continuidad internacional tampoco fue lineal.

Moreira disputó la Copa América de 2025 como capitana, pero quedó fuera de las primeras convocatorias de la Liga de Naciones. Ecuador inició el nuevo camino mundialista con una base más joven y sin la futbolista que había simbolizado al equipo durante años.

Regresó para las dos últimas jornadas.

No era una vuelta ceremonial. Ecuador se jugaba la clasificación contra Chile y Argentina. La selección recuperaba a una defensora que ya había vivido una repesca, un Mundial y todo lo que sucedió después.

Cuando volvió a ponerse la camiseta, el equipo estaba otra vez frente a una última oportunidad.

Dos partidos para salvar el camino

El regreso de Moreira coincidió con otro cambio.

El 31 de mayo de 2026, la Federación Ecuatoriana anunció a Eva Espejo como nueva seleccionadora. La entrenadora mexicana había conducido a Rayadas de Monterrey al título del Apertura 2021, convirtiéndose en la primera mujer campeona de la Liga MX Femenil como directora técnica.

Asumió Ecuador antes de las dos jornadas que decidirían su futuro mundialista.

Su debut llegó cinco días después en Santiago.

Ecuador venció 1-2 a Chile. El resultado colocó a la selección en puestos de repesca antes de recibir a Argentina en la última fecha.

La victoria era importante porque la campaña anterior había dejado muy poco margen.

Ecuador había comenzado la Liga de Naciones goleando 0-4 a Bolivia. Después perdió 1-2 contra Colombia, empató sin goles ante Venezuela y Uruguay, cayó 2-0 en Paraguay y venció 1-0 a Perú.

Antes de viajar a Chile acumulaba ocho puntos.

El triunfo en Santiago la elevó hasta los once y le permitió llegar a la última jornada dependiendo de sí misma. Una victoria ante Argentina garantizaba la cuarta plaza.

No la consiguió.

Ecuador resistió durante más de noventa minutos, jugó el tramo final con diez futbolistas y recibió el gol de Bonsegundo en el descuento.

Entonces comenzó la espera.

El equipo que había llegado al primer Mundial marcando en el último minuto estuvo a punto de perder su segunda repesca de la misma manera.

Esta vez no necesitó otro gol.

Necesitó el de Colombia.

Once puntos

La clasificación ecuatoriana no fue el resultado de una campaña dominante.

La selección terminó con tres victorias, dos empates y tres derrotas. Marcó ocho goles, recibió seis y finalizó cuarta con once puntos.

Colombia y Argentina obtuvieron las plazas directas para Brasil 2027. Venezuela terminó tercera y Ecuador ocupó la última posición que conducía al torneo intercontinental.

La diferencia con Perú fue únicamente la diferencia de goles.

Ese margen explica bien el lugar actual de Ecuador en Sudamérica.

Ya no es la selección que llegó al Mundial antes de la creación de la Superliga y con una entrenadora de 26 años. Cuenta con más futbolistas en el extranjero, una competición nacional establecida y jugadoras que acumulan experiencia en otros contextos.

Pero tampoco se ha instalado junto a Colombia, Argentina o Brasil.

Su clasificación todavía depende de partidos cerrados, resultados ajenos y márgenes mínimos. Puede derrotar a Chile fuera de casa y competir durante noventa minutos ante Argentina, pero también puede perder en Paraguay o quedarse sin marcar durante varias jornadas.

Ecuador ha avanzado.

La tabla muestra cuánto le queda.

Una repesca diferente

El camino hacia Brasil no repetirá exactamente el duelo de 2014 contra Trinidad y Tobago.

La FIFA ha diseñado un torneo intercontinental de diez selecciones y dos fases para repartir las tres últimas plazas del Mundial.

La primera fase se disputará entre noviembre y diciembre de 2026 en una sede centralizada. Participarán seis selecciones y las dos mejores avanzarán a la fase definitiva.

En febrero de 2027 se unirán a cuatro equipos clasificados directamente para esa ronda: dos de la Concacaf, uno de la UEFA y uno de la Conmebol. Las seis selecciones serán divididas en tres rutas y cada una concederá una plaza mundialista.

La posición en el ranking FIFA determinará qué representante sudamericana evita la primera fase. Venezuela está actualmente situada por encima de Ecuador, por lo que la selección ecuatoriana no puede contar con ese privilegio antes de que se publique la clasificación utilizada para el sorteo.

Su camino probable será más largo que el de 2014.

Entonces necesitó superar dos partidos.

Ahora puede necesitar sobrevivir a dos fases y hacerlo lejos de casa.

Todavía no conoce a sus rivales, pero sí la dimensión del reto: para disputar el segundo Mundial de su historia deberá superar a selecciones procedentes de otros continentes y ganar cuando ya no exista otro resultado al que esperar.

Doce años de distancia

En Puerto España, Ecuador resolvió su destino.

El partido se acercaba a la prórroga cuando Mónica Quinteros apareció en el minuto 91 y envió a la selección a Canadá. Ligia Moreira estaba sobre el césped. Vanessa Arauz dirigía desde el banquillo. No existía la Superliga y muy pocas ecuatorianas podían construir una carrera fuera del país.

En Quito, casi doce años después, Ecuador no pudo resolverlo sola.

Bonsegundo marcó en el 90+4, las jugadoras permanecieron sobre el campo y Colombia terminó concediéndoles el resultado que necesitaban. Moreira había vuelto a la selección. Eva Espejo acababa de asumir el banquillo. Más de treinta futbolistas ecuatorianas habían encontrado recientemente oportunidades en el extranjero.

Esta noche, la selección masculina volverá a jugar con su continuidad mundialista pendiente de noventa minutos y de lo que suceda en otro estadio.

La femenina ya conoce esa espera.

El destino es el mismo.

El país futbolístico que llega hasta él ya no lo es.

La repesca decidirá si esa diferencia basta.

Canadá 2015 demostró que Ecuador podía alcanzar un Mundial.

Brasil 2027 le exige algo que todavía no ha conseguido: volver.

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Redacción · FemGol

Equipo Editorial

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