La Copa Africana femenina comienza el domingo en Rabat con un grupo construido alrededor de una favorita y tres selecciones que se niegan a asumir un papel secundario.
Marruecos juega en casa, ha disputado las dos últimas finales y afronta el torneo con una exigencia distinta a la de ediciones anteriores. Alcanzar las eliminatorias ya no sería suficiente. Ni siquiera volver a competir por el título garantizaría que el campeonato fuera considerado un éxito.
La selección dirigida por Jorge Vilda necesita ganarlo.
Por detrás, el reparto resulta mucho menos evidente. Argelia viene de completar la mejor Copa Africana de su historia y ha cerrado su preparación con dos buenos resultados ante Zambia. Senegal ha alcanzado los cuartos de final en las dos últimas ediciones, pero afronta el torneo después de perder a cuatro integrantes de su concentración por problemas administrativos. Kenia vuelve por primera vez desde 2016 con una plantilla joven y un objetivo mucho más ambicioso que sobrevivir al grupo.
Solo las dos primeras avanzarán a los cuartos de final. No habrá clasificación para las mejores terceras. Cada punto tendrá consecuencias desde el primer día.
Marruecos: después de dos finales, solo falta ganar
Marruecos ya ha dejado atrás la condición de proyecto emergente.
Fue subcampeona africana en 2022, volvió a alcanzar la final en 2024 y, entre ambas ediciones, se clasificó para los octavos de final en su debut en un Mundial. El crecimiento ha sido demasiado rápido y demasiado visible como para rebajar ahora las expectativas.
Las Leonas del Atlas parten como favoritas del grupo y como una de las principales candidatas al título. También soportarán una presión que ninguna de sus tres rivales conoce. El torneo vuelve a disputarse en Marruecos y la selección anfitriona ya no persigue una final histórica: persigue el trofeo que se le escapó dos veces.
Jorge Vilda ha mantenido la estructura principal de su equipo. Ghizlane Chebbak continúa siendo su referencia técnica y emocional, acompañada por futbolistas como Khadija Er-Rmichi, Nouhaila Benzina, Yasmin Mrabet, Sakina Ouzraoui e Ibtissam Jraidi. Marruecos conserva experiencia, talento y una plantilla acostumbrada a competir bajo grandes expectativas.
Su último ensayo reforzó esa sensación. El martes derrotó 5-0 a Cabo Verde con tres goles de Sanaa Mssoudy y tantos de Jraidi y Mrabet. El resultado de un amistoso no garantiza nada, pero permite a la anfitriona comenzar el torneo con confianza y con más soluciones ofensivas que la dependencia habitual de sus nombres más reconocibles.
El debut contra Kenia debería servirle para imponer desde el principio su autoridad. Sin embargo, la verdadera medida del grupo llegará cuatro días después, cuando se enfrente a Argelia.
Argelia: demostrar que los cuartos no fueron una excepción
Argelia llega a Marruecos en el mejor momento de su historia reciente.
En la anterior Copa Africana superó por primera vez la fase de grupos y alcanzó los cuartos de final. Después confirmó su crecimiento durante la clasificación para esta edición: eliminó a Camerún con una victoria por 2-1 en Orán y otra por 0-1 en Duala.
Farid Benstiti ha conservado buena parte del bloque que protagonizó aquel avance, pero también ha renovado la plantilla. La convocatoria incluye siete debutantes en el torneo y deja fuera a varias futbolistas experimentadas. El seleccionador ha intentado ampliar las alternativas sin renunciar a una estructura reconocible alrededor de Chloé N’Gazi, Sofia Guellati, Inès Belloumou, Marine Dafeur, Mélinne D’Oria y Lina Boussaha.
Los dos últimos amistosos han aumentado las expectativas.
Argelia empató 1-1 con Zambia el domingo y derrotó 1-0 a la misma rival el miércoles, con un gol de Nouhed Naili en el tramo final. Zambia se encuentra entre las selecciones con mayor capacidad ofensiva del continente, por lo que completar dos partidos competitivos ante ella supone una prueba relevante antes del torneo.
Su principal desafío será dar un paso más con el balón. La solidez le permitió crecer en la última edición y eliminar a Camerún, pero el grupo exigirá algo más que resistencia. Contra Senegal, en el partido inaugural de toda la competición, Argelia tendrá la oportunidad de tomar inmediatamente ventaja en la pelea por la segunda plaza.
Senegal: continuidad alterada en el último momento
Senegal había preparado el torneo desde una posición de estabilidad.
Mame Moussa Cissé dirige a la selección desde 2019 y ha construido un equipo reconocible, intenso y difícil de desordenar. Las Leonas de la Teranga alcanzaron los cuartos de final en 2022 y repitieron esa ronda en 2024. Su objetivo declarado para Marruecos es llegar por primera vez a las semifinales.
La joven guardameta Adji Ndiaye, que no recibió ningún gol durante la clasificación, representa bien la evolución del equipo. A sus 19 años ya se ha convertido en una de sus piezas más prometedoras. Senegal también conserva futbolistas con recorrido internacional y una base que ha compartido varios ciclos competitivos.
Sin embargo, su preparación ha sufrido un contratiempo importante.
La Federación Senegalesa comunicó el 20 de julio que Mikaela Bottega, Mariama Deen Touré, Aminata Keita y Mady Soumaré no podían ser inscritas porque sus procesos de naturalización no habían finalizado antes del plazo establecido por la CAF. Las cuatro habían formado parte de la preparación, pero no podrán disputar el torneo.
La federación anunció que serían reemplazadas. A 23 de julio, no había publicado una comunicación posterior identificando oficialmente a las cuatro sustitutas.
La incidencia no elimina la candidatura senegalesa, pero reduce la tranquilidad con la que llegaba al campeonato. Antes de ese problema, el equipo había disputado dos amistosos ante Egipto, con una victoria por 1-0 y una derrota por el mismo resultado.
Senegal continúa teniendo argumentos para avanzar. Lo que ya no tiene es margen para entrar lentamente en la competición.
Kenia: regresar no es el objetivo final
Kenia es la selección con menos experiencia del grupo, pero probablemente también la más difícil de medir.
Las Harambee Starlets solamente habían disputado una Copa Africana, en 2016. Diez años después regresan con una plantilla en la que empieza a aparecer el trabajo realizado en las categorías inferiores.
Varias jugadoras de la selección que participó en el Mundial sub-17 de 2024 ya han alcanzado el equipo absoluto. Elizabeth Ochaka, Valerie Nekesa, Lorna Faith, Marion Serenge y Pearl Olesi forman parte de una generación que ha crecido compitiendo fuera del contexto habitual del fútbol keniano y que ahora comienza a reclamar espacio en la selección mayor.
Beldine Odemba ha convocado a 24 futbolistas y ha completado la última fase de preparación con una concentración en Francia. La seleccionadora no ha presentado el regreso como una recompensa ni como un punto de llegada. Kenia ha hablado abiertamente de intentar alcanzar las semifinales.
Sobre el papel, parte como cuarta favorita. Marruecos tiene más calidad individual, Argelia llega con mayor solidez y Senegal acumula más experiencia reciente en el torneo. Pero Kenia puede alterar el grupo si mantiene los partidos abiertos y consigue trasladar la energía de sus jóvenes al escenario continental.
Su estreno ante la anfitriona será la prueba más complicada posible. El encuentro verdaderamente decisivo podría llegar cuatro días después frente a Senegal.
Argelia–Senegal puede marcar el grupo desde el comienzo
La primera jornada ofrece inmediatamente el partido que puede decidir la segunda plaza.
Argelia y Senegal se enfrentan el domingo a las 19.00 horas en el Estadio Olímpico de Rabat. Tres horas después, Marruecos debutará contra Kenia en el Moulay El Hassan.
Una victoria en el encuentro inaugural permitiría a argelinas o senegalesas afrontar el resto del grupo desde una posición privilegiada. Un empate mantendría abierta la clasificación, pero trasladaría todavía más presión a sus partidos contra Kenia y a la necesidad de obtener algo ante Marruecos.
La anfitriona debería terminar primera. Tiene la plantilla, la experiencia y el escenario favorable para hacerlo. Sin embargo, este grupo no se reduce a identificar quién acompañará a la favorita.
Argelia necesita demostrar que su crecimiento es permanente. Senegal quiere convertir dos cuartos de final en una semifinal. Kenia regresa después de una década sin aceptar que su presencia sea suficiente.
Marruecos soporta toda la obligación. Las otras tres selecciones competirán por aprovecharla.
Calendario del grupo A (hora peninsular española)
Domingo 26 de julio
- Argelia–Senegal, 19.00 horas
- Marruecos–Kenia, 22.00 horas
Jueves 30 de julio
- Senegal–Kenia, 19.00 horas
- Marruecos–Argelia, 22.00 horas
Lunes 3 de agosto
- Senegal–Marruecos, 22.00 horas
- Kenia–Argelia, 22.00 horas
Todos los partidos del grupo se disputarán en Rabat.
