LA OTRA SELECCIÓN · PANAMÁ
Durante el Mundial masculino, FemGol recorre la historia de algunas de las selecciones femeninas de los países que saltan al campo. Porque el fútbol de un país no cabe en un solo equipo.
Panamá llegará esta noche ante Inglaterra sin opciones de continuar en el Mundial masculino, pero con algo todavía pendiente: conseguir el primer punto de su historia en el torneo.
Perdió por 1-0 ante Ghana. Volvió a perder por 1-0 frente a Croacia. Dos derrotas por la mínima que cuentan exactamente lo mismo que las goleadas sufridas en su debut de 2018, aunque expliquen algo distinto. Panamá sigue sin puntuar, pero ya no parece un invitado que acaba de descubrir dónde está.
Al otro lado del mismo escudo existe una selección que conoce bien esa distancia entre acercarse y llegar.
La femenina pasó años construyéndose, desapareciendo y comenzando de nuevo. Estuvo a una tanda de penaltis de disputar su primer Mundial, cayó después por un global de 5-1 en una repesca y tuvo que esperar cinco años para regresar a la misma puerta.
Cuando por fin consiguió atravesarla, el gol lo marcó una de las futbolistas que había fallado aquel penalti.
Antes de tener selección
El fútbol femenino panameño no nació con una federación, una liga estable o un plan de desarrollo. Nació cada vez que un grupo de mujeres encontró un lugar donde jugar.
Entre 1939 y 1941 ya se organizaron partidos entre colegios católicos. En 1950, la visita de un conjunto de futbolistas costarricenses reunió a unas 20.000 personas en el Estadio Nacional y ayudó a impulsar la aparición del Deportivo Ancón, considerado uno de los primeros equipos femeninos del país.
Después llegaron competiciones en Colón, Chiriquí y Veraguas; los equipos de El Chorrillo, Barraza y Panamá Viejo durante los años setenta; y una liga femenina que funcionó entre 1976 y 1980. Cada intento parecía confirmar que existían jugadoras suficientes. Ninguno logró garantizarles una estructura duradera.
La historia volvió a ponerse en marcha en 1996, cuando nació la Liga Superior de Fútbol Femenino. Venus de Santa Ana conquistó su primera edición en 1997 y la competición sobrevivió hasta 2002. Después sería sustituida por ANAFUFE, otro torneo que mantuvo la actividad durante una década antes de desaparecer también.
Panamá no construyó una línea recta. Construyó una sucesión de puntos de partida.
Debutar ganando
La selección absoluta apareció oficialmente en 2002.
Su primer partido internacional terminó con victoria por 2-1 ante Guatemala y, apenas unos meses más tarde, Panamá participó en su primer Campeonato Femenino de la Concacaf. Allí consiguió otra victoria que anticipaba lo que podía llegar a ser: derrotó por 4-2 a Trinidad y Tobago con tres goles de Amarelis De Mera y otro de Maritzenia Bedoya.
No fue suficiente para instalar al equipo entre las grandes selecciones de la región. Estados Unidos y Canadá estaban a otra distancia, México ocupaba el espacio inmediatamente inferior y países como Costa Rica o Trinidad y Tobago contaban con estructuras más consolidadas.
Panamá avanzaba a impulsos. Jugaba, desaparecía del calendario y volvía a intentarlo.
Hasta 2018.
Una portera de 17 años y una puerta entreabierta
Panamá llegó al Campeonato de la Concacaf de 2018 sin formar parte de las favoritas.
Comenzó derrotando por 3-0 a Trinidad y Tobago, cayó por 5-0 ante Estados Unidos y se jugó la clasificación para las semifinales frente a México. Ganó por 2-0.
En la portería estaba Yenith Bailey, una futbolista de 17 años que acabaría recibiendo el Guante de Oro del torneo. Sus paradas sostuvieron a una selección que terminó a un solo partido de clasificarse directamente para el Mundial de Francia.
Canadá no le permitió competir en la semifinal: ganó por 7-0. Pero Panamá conservaba otra oportunidad. El partido por el tercer puesto ante Jamaica enviaba a la vencedora directamente al Mundial.
Las jamaicanas se adelantaron. Natalia Mills empató en el minuto 75. Jamaica volvió a marcar durante la prórroga y Lineth Cedeño respondió en el 115.
Panamá había igualado dos veces. Después de 120 minutos, todo quedó reducido a cinco pasos desde el punto de penalti.
Jamaica ganó la tanda por 4-2. Su portera, Nicole McClure, detuvo los lanzamientos de Kenia Rangel y Lineth Cedeño.
Panamá todavía dispuso de una última repesca ante Argentina. Perdió por 4-0 en Sarandí y empató 1-1 en el partido de vuelta.
Había llegado dos veces hasta la puerta del Mundial y las dos veces se había quedado fuera.
Volver al mismo lugar
Cinco años después, Panamá tuvo que recorrer casi exactamente el mismo camino.
La selección terminó tercera de su grupo en el Campeonato de la Concacaf de 2022 y obtuvo una plaza para la repesca intercontinental disputada en Nueva Zelanda. Ya no tenía que superar una eliminatoria a doble partido, pero necesitaba ganar dos encuentros lejos de casa.
Primero derrotó por 2-0 a Papúa Nueva Guinea.
Después se enfrentó a Paraguay.
El partido continuaba sin goles cuando Marta Cox recibió el balón en la banda derecha y envió un centro al área. Lineth Cedeño apareció entre las centrales y remató de cabeza.
Minuto 75. Panamá 1, Paraguay 0.
La futbolista cuyo penalti había detenido Jamaica en 2018 acababa de marcar el gol que clasificaba a Panamá para el primer Mundial femenino de su historia.
No había borrado aquel lanzamiento. Había regresado hasta encontrar otra manera de terminar la jugada.
El minuto en el que el Mundial cambió de color
Panamá debutó en Australia y Nueva Zelanda 2023 con una derrota por 4-0 ante Brasil. Después perdió por 1-0 frente a Jamaica.
Llegó eliminada al último partido, ante Francia, pero todavía sin haber marcado un gol en el torneo.
Antes de salir al campo, Marta Cox se acercó al seleccionador Nacho Quintana y le dijo que iban a hacer historia.
Tardó poco más de un minuto en cumplirlo.
Cox recibió una falta a más de treinta metros de la portería y ejecutó un golpe franco que superó a Pauline Peyraud-Magnin. El balón entró por la escuadra y se convirtió en el primer gol de Panamá en un Mundial femenino.
Francia terminó ganando por 6-3. Yomira Pinzón, de penalti, y Lineth Cedeño marcaron los otros dos tantos panameños. La selección se despidió sin puntos, pero ya no sin goles.
El torneo no transformó de inmediato las condiciones del fútbol femenino en el país. Quintana continuó reclamando más inversión, mejores infraestructuras y una mayor profesionalización. Pero las jugadoras comenzaron a ser reconocidas por la calle y aparecieron niñas vistiendo camisetas con sus nombres.
Panamá había descubierto que clasificarse para un Mundial no resolvía todos sus problemas. También había comprobado que cambiaba el tamaño de lo que podía imaginar.
Otra puerta, ahora Canadá
Desde octubre de 2024, la selección está dirigida por la española Toña Is —cuya trayectoria y visión sobre las dificultades de las mujeres para acceder a los banquillos analizamos recientemente en FemGol—, seleccionadora de la España sub-17 que se proclamó campeona del mundo en 2018.
Antes de disputar su primer partido oficial al frente de Panamá, Toña Is había dirigido once amistosos, con siete victorias, dos empates y dos derrotas. Entre esos resultados figuraban tres triunfos consecutivos ante Costa Rica y una victoria por 1-0 en Australia, la primera de la historia panameña frente a las Matildas.
En la clasificación para el Campeonato W de la Concacaf, Panamá ganó sus cuatro partidos: 6-1 a Curazao, 3-0 a San Cristóbal y Nieves, 3-1 a Aruba y 3-0 a Cuba.
Quince goles a favor. Dos en contra. Doce puntos de doce posibles.
El 28 de noviembre disputará ante Canadá los cuartos de final del Campeonato W de la Concacaf. La eliminatoria se jugará en Texas y la vencedora obtendrá una plaza directa para el Mundial de Brasil 2027.
La derrota, sin embargo, no supondría todavía la eliminación. Los cuatro equipos que caigan en cuartos pasarán a una ronda de play-in. Si Panamá pierde frente a Canadá, tendrá que enfrentarse al perdedor del México–Haití por una plaza en la repesca intercontinental.
El camino se parece más al de 2018 de lo que parecía.
Entonces, Canadá cerró la primera puerta con un 7-0. Después llegaron Jamaica, una tanda de penaltis y la repesca contra Argentina. Panamá tuvo tres oportunidades y no consiguió atravesar ninguna.
Ahora volverá a encontrarse primero con Canadá. Ganar significaría entrar directamente en el Mundial. Perder obligaría a buscar otra vez el trayecto largo.
Esta noche, la selección masculina buscará ante Inglaterra el primer punto mundialista de su historia. En noviembre, la femenina comenzará a jugarse su regreso al Mundial.
Ambas llevan el mismo escudo, pero las mujeres aprendieron antes que acercarse no garantiza llegar. También aprendieron algo más: que una puerta cerrada no siempre es la última.
Lineth Cedeño lo sabe mejor que nadie. En 2018, una portera detuvo su penalti. En 2023, su cabezazo llevó a todo un país al Mundial.
No borró el primer intento. Regresó hasta poder terminarlo de otra manera.
Panamá también juega.